APRENDER A VIVIR...AN

>> martes, 10 de noviembre de 2009

CAPITULO 2.


De verdad que odiaba la física, no había manera en que yo comprendiera lo que me estaban explicando, era realmente difícil. Terminé la clase frustrada y de mal humor. Encima Tyson que era “mi compañero” no había aparecido por clase y el tenía que ayudarme con los ejercicios. Me dirigí sola hacía la cafetería en donde tenía que encontrarme con Haley, ella estaba en la mesa de siempre hablando con su hermano,dejé mi bolsa y fui a por algo de comer, luego me senté:

  • ¿Qué te pasa?- me preguntó Haley.

  • Nada, que estoy frustrada porqué siguen sin salirme los malditos problemas de física. Y me duele la cabeza de pensar y encima Tyson no ha aparecido.

  • Alex, respira.- me dijo Haley.- vamos, respira, inspira, respira, inspira...

  • Como si eso sirviera de algo.

  • Si que sirve.- en ese momento entró Tyson en la cafetería, era fácil verlo debido a su enrome altura. Iba con unos vaqueros pitillo negros, una camiseta de manga corta también negra y gafas de sol oscuras. No llevaba libros ni nada, pero de su espalda colgaba la funda de una guitarra y supongo que dentro estaba la guitarra. Llegó hasta nuestra mesa y se dejó caer en una silla.

  • ¿Se puede saber donde estabas? se suponía que tenías que ayudarme con los problemas de física- le dije.

  • Oh, callate, tengo una resaca espantosa.- dijo apoyando su frente en la mesa.

  • Pero bueno tio ¿Qué te ha pasado?- le preguntó Dylan.

  • Ayer tocamos en una fiesta de cumpleaños pija y bueno, había barra libre así que ya te puedes imaginar.- contestó Tyson.

  • Iré a buscarte un café.- Dylan.

  • Que sea doble.

  • Lo se.


En cuanto Dylan estuvo de vuelta los chicos se pusieron a divagar de manera que Haley y yo hicimos lo mismo, era casi la hora de volver a clase cuando la misma chica alta, morena y escultural que se había lanzado al cuello de Tyson el día que lo conocí se acercó a nuestra mesa. Andaba con paso decidido mirando fijamente a Tyson, se plantó delante de él y le dio un bofetón en toda la cara:

  • ¿Pero que haces, loca?- le dijo el pasándose la mano por el tortazo. ¿Qué le habría hecho Tyson? ¿dejarla, ponerle los cuernos...?

  • ¿Tu sabes la noche que me has hecho pasar? ¡Mamá ha estado a punto de llamar a la policía!- espera ¿ha dicho mamá? Me parece que he dejado mi imaginación demasiado libre.

  • ¿Qué? ¿Pero mamá no estaba en Newport?

  • Tuvo la feliz idea de volver antes.

  • Ai Dios...voy a estar castigado hasta que me salgan canas.

  • Pues si, le tuve que decir que me había enviado un sms y que te quedabas a dormir en casa de Dylan porqué cuando te digo que iba a llamar a la policía lo dije en serio.

  • Ah, bueno así no pasa nada.

  • Si pasa idiota. Se suponía que tu debías quedarte en casa para cuidarme y como no estabas estarás castigado igual.

  • ¡Eso es una mierda! Tienes 15, puedes quedarte sola en casa.

  • Eso digo yo.

  • Bueno, vale. Ahora vete enana. Y como me vuelvas a dar otra leche de estas de juro que te rapo mientras duermes.

  • Te odio.

  • Lo se.- y se marchó.

  • Ai- suspiró Dylan.- ¿Cómo puede tu hermana estar tan buena?

  • Tu, aparta tus lascivos pensamientos de mi hermanita. Eso no lo pienses cochino.- le dijo Tyson muy serio.

  • Lo intentaré.¿pero podrá ella apartar los suyos de mi pecaminoso cuerpo?- dicho esto se levantó y se fue, Tyson se levantó también y empezó a seguirlo.

  • Están locos.- dijo Haley.

  • La hermana de Tyson es muy guapa.- dije.

  • La verdad es que si, da mucha rabia verla. Aunque tu no tienes nada que envidiarle.- me contestó.

  • No claro que no, ella solo es alta, con un pelazo y unos ojos verdes preciosos. ¿Ah y he mencionado ya que tiene un cuerpo escultural?

  • Tienes razón. Pero tu también eres muy guapa, hasta Dylan lo dice.

  • Creo que tu hermano se siente atraído por todo ser que camine sobre dos piernas.

  • Cierto.


Dicho eso nos levantamos y nos fuimos charlando a clase. Cuando llegamos a la clase de arte la profesora nos hizo pintar un bodegón...odio los bodegones, pero bueno, una tiene que hacer lo que le dicen. Después de esa clase tenía literatura que paso lenta ya que lo único que hicimos fue leer Hamlet y yo ese libro ya me lo sabía de memoria. Luego historia y cálculo, donde me encontré con Tyson que hacía una cara horrible y finalmente lengua con la señora Smith en dónde iba con Haley, Tyson y Dylan. Cuando sonó la campana salimos todos juntos charlando animadamente, bueno, todos menos yo. Odiaba los fines de semana puesto que mi padre no trabajaba y estaba mas rato en el bar y llegaba mas borracho a casa lo que era peor para mi:

  • ¿Vas a venir esta noche?- me dijo Haley sacándome de mis ensoñaciones.

  • ¿Qué? ¿Dónde?- pregunté.

  • Vamos a ir todos a Santa Mónica, ya sabes, la playa.

  • No, lo siento. No puedo ir.

  • ¿Vamos, por qué no?

  • Tengo que quedarme con mi hermana.

  • Que se venga.- dijo Dylan.

  • ¡Tiene ocho años!

  • ¿Y no puede quedarse con nadie, qué pasa con tu madre y tu padre?- Haley.

  • Mi padre es un inútil y mi madre está muerta.- dije secamente.

  • ¡Oh! Lo siento, Alex.

  • Da igual.

  • Si cambias de opinión tienes mi numero.- dijo Haley.

  • Claro.


En el aparcamiento nos separamos y fuimos cada uno a buscar su correspondiente coche. Miré la hora y me di cuenta que hablando, hablando se me había hecho tarde.

Cuando llegué al colegio de Chloe todos los niños ya habían salido y ella estaba sentada en las escaleras esperándome:

  • Lo siento, peque. Se me ha hecho tarde.- le dije sentándome a su lado.

  • No pasa nada, tampoco he esperado mucho rato.

  • ¿Vamos a casa?

  • Sí.


Y fuimos a casa, una vez allí Chloe no dejó de dar la brasa hasta que acepté ir a dar un paseo y a comer un helado. Salimos y decidimos ir a pie puesto que había una heladería cerca de casa. Íbamos caminando con Chloe charloteando sobre su día de escuela cuando al pasar por delante de una casa oí que me llamaban:

  • ¡Alex, eh, Alex!- me giré buscando quien me llamaba y fue entonces vi a Tyson. Estaba viniendo des de su casa hacia nosotras. Y en ese momento me acordé.

  • ¡Oh Dios! Tu eras el pirado.- le dije.

  • ¿Qué?

  • El día que llegué te vi, sentado en el corta césped,con gafas de buceo y cantando a todo pulmón.

  • Ah...bueno, cada uno corta el césped como quiere ¿no?

  • Ya, pero...

  • ¡Oye! ¿Y tu quién eres?- le preguntó Tyson a Chloe.

  • Chloe.- contestó mi hermana.

  • Yo soy Tyson.- le dijo Tyson ofreciéndole la mano. Mi hermana se la dio y Tyson le dedicó una tierna sonrisa.- ¿Y a dónde ibais?

  • A comer un helado.- Chloe.

  • ¿Puedo venir?

  • ¿Puede?- preguntó Chloe mirándome con ojitos de cordero degollado.

  • Si no hay mas remedio.- Entonces nos pusimos otra vez en marcha, primero Chloe iba a mi lado pero esa pequeña traidora me abandonó para ir y aferrar-se a la pierna de Tyson.

  • ¡Eres muy alto!- oí que le decía mi hermana a Tyson.

  • No tanto, es solo que tu eres muy pequeña.- le dijo Tyson amablemente. Chloe se lo quedó mirando durante unos segundos mas.

  • ¿Me subes?- le preguntó de repente.

  • ¿A dónde?- dijo él.

  • A caballito.- Chloe.

  • Chloe, no.- le dije.

  • ¿Por qué?- preguntó ella haciendo un puchero.

  • Pues porqué no debes ir por ahí molestando a la gente.

  • No importa.- dijo Tyson. Entonces la cogió y la sentó en sus hombros.

  • ¡Vaya!- dijo Chloe.

  • No deberías de haberlo hecho.- le dije a Tyson, pero en el fondo estaba contenta de que mi hermana se lo pasara bien.

  • ¿Por qué no?

  • Porqué esto es consentirla.- le dije.

  • Dejala, es pequeña, tiene derecho a que la consientan.

  • Cierto.

  • Si quieres luego te subo a ti, pequeñaja.- me dijo con una sonrisa. Yo puse los ojos en blanco.


Llegamos a la heladería y pedimos nuestros helados, Chloe y yo nos pedimos uno de chocolate y Tyson pidió un batido. Estuvimos hablando un buen rato, le pregunté sobre su castigo y me dijo que no había sido para tanto, que solamente tendría que ocuparse de las tareas de la casa por una semana. Cuando terminamos nuestros helados decidimos ir un rato al “parque” con Chloe. Tyson insistió en pagar y después de mucho discutir se salió con la suya.

En el parque no se quien se lo pasó mejor, Chloe o Tyson jugando con ella, se pasó toda la tarde dejándose hacer de todo por mi traviesa hermana. La empujó en los columpios, bajó con ella por el tobogán, persiguió palomas junto a ella e incluso jugó con ella y otros niños a “padres y madres”. La verdad es que me reí un buen rato viendo todo eso y cuando me di cuenta ya era casi la hora de la cena:

  • Chloe, es hora de irse.-le dije.

  • ¿Tan pronto?- protestó ella.

  • Te has pasado la tarde jugando, es casi la hora de la cena. Así que no te quejes, señorita.

  • ¡Está bien!- y empezamos el camino de vuelta a casa. Mientras caminábamos para casa, Chloe no paraba de bostezar y sus ojos se veían pesados.

  • ¿Tienes sueño?- le pregunté.

  • Sí.- dijo asintiendo con la cabeza.

  • ¿Quieres que te lleve?- le pregunté. Ella volvió a asentir.

  • Deja que yo la lleve- dijo Tyson.- al fin y al cabo es culpa mía que esté tan cansada.- Tyson la cogió en brazos y inmediatamente mi hermana se agarró a él y se durmió.

  • Yo podía llevarla.- le dije.

  • Lo sé, pero para mi es menos esfuerzo.- contestó.

  • Parece que te gustan mucho los niños.- le dije.

  • Me encantan. Lo hacen todo fácil.

  • La verdad es que si...-dije.

  • La quieres mucho ¿verdad?

  • Muchísimo.- le contesté.- yo tenía su edad cuando mi madre murió al darla a luz y siempre he cuidado de ella. Si algo le pasara, si alguien le tocara un pelo.- dije pensando en mi padre haciéndole a ella lo mismo que me hacía a mi.- me volvería loca.

  • A mi me pasa lo mismo con la loca de mi hermana.- contestó Tyson.- la verdad es que hay días en las que tengo ganas de matarla yo mismo, pero la quiero mucho y eh, que nadie toque a mi hermanita.

  • Yo creo que después de hoy Chloe se ha enamorado de ti.-Los dos reímos y seguimos charlando apaciblemente hasta llegar a mi casa.- bueno -le dije ya en la puerta- gracias por el helado y por entretener a Chloe.

  • No hay de que.- dijo.- yo también me lo he pasado bien.

  • Si, ya se que lo has pasado tu mejor que ella.- le dije riendo.

  • Muy graciosa.- me dijo pasándome a Chloe.- sabes, deberías reírte mas.- me dijo.- estás mas guapa.- y empezó a irse.- te veo el lunes -Gritó.


Sonreí y sacudí la cabeza y me volví para entrar en casa. Entonces lo vi, mi padre estaba en casa mirando por la ventana. Sus ojos clavados en mi y una mirada que hizo estremecerme de miedo. Por un momento pensé en salir corriendo en dirección contraria pero sabía que eso solo empeoraría las cosas así que tragué saliva y entré en casa, mi padre no me dijo nada lo que solo empeoraba las cosas. Subí las escaleras para ir a dejar a Chloe en su cama y volví a la cocina para empezar a preparar la cena.

Estaba plantada delante del frigorífico mirando lo que podía hacer para la cena cuando sentí su presencia detrás de mi:

  • ¿Quien era ese?- me preguntó. Y en ese momento yo sabía que dijera lo que dijera estaba a punto de desatarse.

  • Un compañero de la escuela.- le contesté en un susurro.

  • ¿Te lo estás tirando, zorra?- preguntó alzando la voz.

  • No, claro que no.- dije con pánico.

  • ¡No mientas!- y pum, su mano voló hasta mi cara dándome un tortazo que casi hizo que me estallara la cara.

  • ¡No estoy mintiendo! Lo juro. Chloe y yo nos lo hemos encontrado por casualidad, vive aquí cerca.

  • ¡Llevas una semana en el instituto y ya has dejado que el primero que te habla te folle? ¡Eres una puta!- dijo agarrándome del pelo.

  • ¡No me he acostado con el!

  • ¿Cómo no vas a hacerlo? Si el lo único que sabes hacer.

  • Te prometo que no he hecho nada.

  • ¡Basta!- y me dio un puñetazo en el estomago que me cortó la respiración e hizo que cayera al suelo.- Ahora arrodillate y haz lo único que sabes hacer bien.- dijo mientras abría sus pantalones y se la sacaba. El muy hijo de puta ya estaba excitado. Lo miré con pánico y el volvió a agarrarme el pelo con violencia y me jaló hacía el- ¡no me mires así pequeña zorra y haz lo que te digo!

  • Por favor, no.- dije.

  • A el no le dijiste esto. Hazlo.

  • Por favor.- volví a suplicar.

  • Si no lo haces tu voy a ir a buscar a tu hermana.¿Y tu no quieres eso, verdad?

  • ¡NO!- dije yo aun con mas pánico.- yo lo haré.

  • Bien y ten cuidado con los dientes.


Sintiendo asco, desesperación y frustración, me arrodillé y empecé a hacerle la felación que me estaba obligando a hacer. Cada vez que me veía obligada a chuparle su asquerosa polla sentía nauseas, arcadas convulsionaban mi cuerpo pero tenía que reprimir eso ya que en una ocasión había vomitado sobre él y había sido horrible. Me golpeó hasta que perdí en conocimiento y pasé una semana casi sin poder moverme, por suerte eso había sido la noche de navidad hace tres años y puesto que no había escuela nadie me había visto.

Seguí con esa horrible humillación hasta que el se cansó, entonces volviéndome a coger del pelo me obligó a levantarme y me golpeó contra la mesa de la cocina, me forzó para que me inclinara sobre ella, de espaldas a el y golpeando mi cabeza contra la mesa. Ese golpe me dejo medio atontada lo que el aprovechó para bajarme los pantalones. Cuando me di cuenta de lo que iba a hacer empecé a forcejear pero él puso su mano sobre mi cuello y con sus piernas separó las mías y empezó a violarme.

Entró en mi sin ningún miramiento por lo que me hizo gritar de dolor. El dolor era insoportable y las lagrimas no paraban de salir de mis ojos haciéndolo todavía mas humillante. Durante las primeras embestidas grité de dolor, pero luego recordé que Chloe estaba durmiendo arriba y empecé a morder mi mano para sofocar mis aullidos.

Con cada una de sus profanaciones no solo sentía que mi cuerpo se desgarraba si no que también sentía que mi alma se rompía en mil pedazos que seguramente jamás se podrían volver a rejuntar.

Finalmente me quedé inmóvil sintiendo solamente el dolor, los jadeos de mi propio padre y sus manos mancillando mi cuerpo. Al fin sentí que él convulsionaba sobre mi y después de saciarse se volvía a colocar su ropa. En cuanto abandonó la cosa me permití desplomarme al suelo.


El suelo de la cocina estaba frío en contacto con mi piel, pero a mi no me importaba. Estaba tumbada en el suelo abrazando mis rodillas y llorando como hacía tiempo que no lloraba, sin duda esa había sido una de las peores veces. Mi cuerpo y yo estábamos acostumbrados al dolor pero está vez había sido brutal, yo estaba sangrando y ni tan siquiera me importaba. Me quedé ahí tirada sintiéndome sucia, rota y como una mierda durante no se cuanto rato. Después de ese tiempo recordé a Chloe y obligué a mi cuerpo a moverse. Me levanté como pude y cuando empecé a andar sentí una punzada de dolor, la ignoré y me arrastré escaleras arriba hasta llegar al baño. Me quité toda la ropa y entré en la bañera, dejé que el agua caliente me limpiara y que calmara algo de mi dolor, me limpié y froté mi piel hasta que prácticamente me la arranqué. Después me sumergí completamente y grité sabiendo que mi gritó de desesperación.

Salí de la bañera, me sequé y me puse el pijama. Luego me tomé la pastilla que me tomaba todas las noches para evitar quedarme embrazada de mi propio padre. Al menos eso no se lo podía reprochar, des de que me había venido mi primer periodo se había asegurado de una manera o de otra no dejarme embarazada jamás. Me miré en el espejo y por suerte mi cara estaba bien. Luego bajé otra vez a la cocina y después de limpiarla a conciencia con lejía le prepare algo de cena a Chloe, nada para mi ya que estaba segura de que en ese momento no podía ingerir nada. Fui a despertar a Chloe y ella se zampó la cena en un pispas, luego hice que se pusiera el pijama y se lavara los dientes y se volvió a dormir.


Me encerré en mi cuarto y como estaba segura de que no podría dormir empecé a hacer las tareas del instituto, cuando las terminé era mas de medianoche dije para mi misma . Después de ese pensamiento cogí un libro y me puse a leer, mientras leía me quedé dormida.


Por la mañana me despertó Chloe que entró en mi habitación como un torbellino. Trepó hasta mi cama y me abrazó:

  • Feliz cumpleaños, Alex.- gritó mi hermana.

  • Gracias cariño.- le dije yo dándole un beso.

  • ¡Te he hecho un dibujo!

  • ¡A ver!- y ella me mostró el dibujo orgullosa, en él había un pastel y tres figuras “humanas”.

  • Esta eres tu.- dijo señalando una.

  • ¿Y esta? ¿eres tu?- le pregunté señalando la mas pequeña.

  • Sí.- dijo ella contenta.- y este de aquí es Tyson.- dijo señalando la figura mas alta.

  • ¿Tyson?- le pregunté sorprendida.

  • Sí, el es nuestro amigo¿no?

  • Claro.

  • ¡Pues por eso lo he dibujado, tonta!- dijo riendo como si eso fuera lo mas obvio del mundo.

  • Es verdad cielo. Muchas gracias, me encanta.

  • ¿De verdad?

  • Claro. ¿Desayunamos?

  • Sí.- dijo ella emocionada.- ¿Podemos comer crepes?

  • Claro que si, cielo. Ahora los preparamos las dos juntas ¿deacuerdo?

  • Vale.

  • ¿Has arreglado tu cama?

  • No...

  • Pues ve a arreglar tu habitación y cuando termines nos encontramos en la cocina.


Y mi hermana fue a hacerse la cama mientras yo también arreglaba la mía. Cuando me levanté sentí mi cuerpo dolorido pero era un dolor llevadero. Arreglé mi habitación y después bajé a la cocina y empecé a buscar todos los ingredientes necesarios para hacer los crepes. Cuando los tenía todos apareció Chloe dispuesta a convertirse en mi pinche de cocina. Agarró una silla y se subió a ella para llegar a la encimera. Hicimos la pasta de los crepes y después de dejarla reposar menos tiempo del que debía estar reposando hicimos los crepes de chocolate. Nos comimos uno cada una y masoquistamente dejé preparado uno para mi padre, guardé la pasta restante en la nevera y luego limpie todos los cacharros que habíamos utilizado.

  • ¿Y que quieres hacer hoy?- le pregunté a Chloe.

  • ¡Podíamos ir a la playa!- dijo ella entusiasmada.

  • No se Chloe...no se como llegar allí y Los Ángeles es muy grande.

  • Jó...-protestó, la pobre llevaba toda la semana queriendo ir a la playa.- llama a Tyson, seguro que viene con nosotras y el sabrá como llegar.

  • Cariño, Tyson seguro que tiene cosas que hacer.

  • No es justo ¡Yo quiero ir!

  • Bueno...voy a llamar a mi amiga Haley y a preguntarle si quiere ir.

  • ¡Bien!- subí a mi habitación a buscar mi móvil y llamé a Haley, su móvil sonó y sonó pero ella no contestaba. Entonces probé con el numero de su casa.

  • ¿Diga?- contestó un hombre.

  • Hola ¿está Haley?- preguntó.

  • ¿De parte de quién?- en todas las familias hay un curioso.

  • Soy Alex.

  • ¡Ei, hola!- dijo el hombre entusiasmado, entonces supuse que era Dylan.

  • Hola Dylan.

  • ¡Oh, me conoces!

  • Hombre...dado a que creo que tu padre no mostraría este entusiasmo al hablar conmigo puesto que no me conoce he supuesto que eras tu.

  • Chica lista.

  • Bueno ¿está Haley?

  • Un momentín. Haleeeeeeey.- oí que gritaba.- ahora se pone.- y en unos segundos Haley estaba al teléfono.

  • ¿Si?

  • Haley, ei soy Alex.

  • ¡Hola chica! ¿Qué haces?

  • Nada, acabo de desayunar.

  • Así como yo.

  • Oye ¿tienes algo que hacer hoy?

  • Pues no, la verdad es que no.

  • ¿Quieres ir a la playa?

  • ¡Claro!

  • Genial, es que bueno...mi hermana quería ir pero no estoy muy segura de como llegar de manera que he penado que quizá te gustaría acompañarnos.

  • Me parece una idea estupenda. ¿Te parece si quedamos en media hora en el instituto?

  • Me parece perfecto.

  • Pues nos vemos entonces.


Le comuniqué a mi hermana que íbamos a ir a la playa y ella se puso a saltar como una loca. La mandé a lavarse los dientes y a vestirse y yo hice lo mismo. Me puse el bañador debajo de unos vaqueros cortos y una camiseta negra de tirantes, cogí un par de toallas y las puse en una bolsa. Chloe ya estaba lista cuando bajé a recibidor de manera que dejamos una nota a mi padre y luego nos fuimos en mi coche hasta el instituto. Ahí estaba Haley esperándonos en su escarabajo amarillo descapotable. Le presenté a mi hermana y ella puso rumbo a la playa. Una vez allí extendimos nuestras toallas y nos sentamos al sol. Mi hermana y Haley en sus bañadores y yo aún con mi ropa puesta. El día fue bastante divertido puesto que Haley era todo un caso, para comer nos compramos unos perritos y patatas, después de eso incluso nos bañamos y Haley babeó por el cuerpo de muchos chicos que iban por la playa.


Cuando volvimos a casa Chloe estaba realmente cansada pero hoy también se había divertido mucho. Estábamos las dos en el baño, yo me duchaba mientras ella se secaba el pelo cuando me preguntó:

  • ¿Mañana vamos a ver a Tyson?

  • No cariño, no creo.- le respondí.

  • ¿Por qué no?

  • Pues porqué Tyson tiene muchas cosas que hacer.

  • Pero yo quiero verlo.

  • Pues te aguantas Chloe, no puedes salirte siempre con la tuya.- le dije demasiado alto.

  • Está bien.


En ese momento me dio pena por mi hermana pero yo no podía volver a ver a Tyson fuera de la escuela. No tenía nada en contra de él, al contrario pero no podía permitir que mi padre lo volviera a ver cerca de mi. No estaba dispuesta a volver a vivir una noche como la de ayer. Y era ese el motivo por el cual no tenía amigos. Tener amigos implicaba sufrir y yo ya sufría demasiado.




2 susurros:

Anónimo 15 de noviembre de 2009, 1:56  

Holaa!
esta historia me pone los pelos de punta...
pero a la ve es adictiva...
no dejes de escribir =)
un besooo!

**Ana...*** 28 de noviembre de 2009, 19:05  

hola ann adore el final de tu primera historia la de carol y giovannii, y esta bueno me ha hecho llorar, yo la verdad no se que es tener un padre así el mio es griton pero no malo, pero de alguna forma duele leer esto y dado que soy medio masoquista me he enviciado con esto... tyler me cae bien y dylan tiene un cierto aire a giovanni. hasta ahora me gusta,(bueno no porque la trama sea linda porque bueno es algo cruda y tan real)pero no se esta muy bn hecha por un momento he llegado a sentir el dolor de alex

cdtm


anna*

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