Tierra de Vampiros (Noveno capitulo)

>> sábado, 20 de febrero de 2010

Misha y Charlotte avanzaban por las desiertas calles mientras que las luces de neón iluminan sus cuerpos.
La verdad era que Misha no se sentía muy segura ya que no sabía si aun contaba con la protección de Andrew. Por el contrario de ella Charlotte se veía sumamente tranquila.
--¿No tienes miedo de encontrarte con un vampiro? – pregunto Misha con los dientes apretados a causa del frio.
--Nah.
-¿Por qué no?
--Hay formas de persuadir a un vampiro para que no te mate, así que no, no tengo miedo de ellos.
Misha estaba a punto de preguntar a que se refería pero justo en ese momento las ilumino la luz neón de color azul del Succubus.
--Vamos – dijo Charlotte mientras jalaba a Misha

En la entrada del bar se encontraron con un enorme y súper musculoso hombre de piel negra y cabeza rasurada.
--Hola Paul – saludo Charlotte al enorme hombre.
Paul al distinguir la cabeza castaña de Charlotte sonrió mostrando dos enormes colmillos.
--Es un vampiro – susurro Misha asustada
--Claro que lo es Mish, ¿Qué esperabas?, digo después de todo nos encontramos en la tierra de vampiros ¿cierto?
--Si, pero no me habías dicho que el bar lo atendían vampiros.
--Relájate Misha. – Charlotte tomo el brazo de Misha y la condujo hasta Paul. Este al verlas las evaluó y con un extraño brillar en los ojos les dijo:
--Dos apetitosas mujeres no deberían andar solo por este lugar. – el enorme vampiro rodeo a Charlotte por la cintura y le susurro algo al oído que Misha no logro oír.
--No juegues con migo Paul – lo reprendió Charlotte – y déjanos entrar.
Obediente Paul se retiro de la puerta no sin antes mirar lujuriosamente a Misha. Charlotte noto el interés y dijo - ¿Sabes Paul? Estamos buscando un chico para mi amiga, quizá debas darte una vuelta por el bar mas tarde.
--Lo haré hermosa, ahora entren antes que decida darles una probadita.

Misha no pudo reprimir un jadeo al escucharlo y dio gracias a Dios cuando Charlotte le tomo la mano y la llevo hacia dentro.
El Succubus no era precisamente lo que Misha había esperado.
El Lugar era enorme pero estaba pobremente iluminado y un aroma desagradable frotaba en el aire.
Charlotte la condujo sin ningún problema hasta una mesa vacía.
--¿Quieres beber algo? – le pregunto a Misha.
--No, gracias
--Bien entonces espera aquí.
Misha se abrazo a si misma al quedarse solo. Ahora entendía el enojo de Andrew al enterarse que ella tenía la intención de ir a ese lugar.

--Hola – la voz ronca la saco de sus pensamientos. Enchinado los ojos Misha logro ver al alto sujeto que se inclinaba hacia ella. Sin saber que hacer murmuro un tenue hola. – Pareces nerviosa.
--No, es solo…
--¿Quieres bailar?
Gracias a Dios no tuvo que contestar pues Charlotte llego en esos momentos. El problema fue que su amiga no la ayudo, si no hizo lo contrario.
--¡Marcus! – Exclamo Charlotte mientras abrazaba al extraño – ¿Cuánto tiempo sin verte?
--Beauté – Saludo Marcus mientras estrechaba a Charlotte – Dime aimer, ¿esta encantadora joven es tu amiga?
--Si, Misha te presento a Marcus, Marcus ella es Misha.
Misha miro con desconfianza al alto y rubio hombre mientras se ponía de pie para saludarlo.
--Heureux d´organise princesse – contesto él con una voz extremadamente rica la cual le puso la carne de gallina a Misha.
--Perdón – le dijo ella mientras el tomaba su mano para besarle los dedos – No hablo francés.
--Oh lo siento – se disculpo el – tengo la mala costumbre de pretender que todos me entienden. Quise decir que estoy encantada de que conocerle hermosa princesa.
--Marcus es todo un encanto Misha – Charlotte se acerco a Misha y le susurro al oído – creo que ya encontramos a tu maestro.
Misha miro a su amiga boquiabierta – Charlotte, no sé si…
--Calla Misha, Marcus es perfecto para el puesto – Charlotte comenzó a decirle a Marcus cosas que Misha no pudo oír puesto que la música sonaba demasiado fuerte.
Cuando finalmente Charlotte se alejo de Marcus, este le sonrió a Misha y afirmo con la cabeza.
--Estaré encantado mom amour.
Misha ni siquiera supo que decir cuando Marcus la envolvió en sus brazos y la beso, su lengua comenzó a explorar el interior de su boca en un fiero asalto.
Marcus comenzó a recorrer su cuerpo con sus cálidas y finas manos, Misha comenzaba a derretirse cuando Marcus mordisqueo su cuello suavemente.
Misha lo aparto inmediatamente – No hagas eso – le dijo a Marcus mientras que este la miraba con una extraña expresión en el rostro.
--Lo siento querida pero es que te vez deliciosa.
Fue entonces cuando Misha vio los colmillos que se asomaban de la boca entreabierta de Marcus.
Joder, ¿es que todos son vampiros aquí?
--Lo siento pero no necesito tu ayuda – le dijo a Marcus mientras se alejaba de el – Charlotte no puedo seguir con esto.
Ignorando las palabras de su amiga Misha tomo su chaqueta y se encamino rápidamente hacia la salida.
En la entrada se topo con Paul, como estaba decidida a ignorarlo paso a lado de el sin siquiera mirarlo mientras que este le hablaba.

Misha caminaba rápidamente ya que solo quería salir de ahí y meterse en su cama.
No sabía qué diablos le pasaba, en la tarde había estado decidida a hacer un sacrificio por Nick, pero ahora no estaba segura si Nick lo valía.
Y por si no fuera poco su cuerpo le pedía a gritos que fuera en busca de un vampiro en particular.
En su mente tenía claro que era lo mejor mantenerse alejada de Andrew pero su traidor cuerpo no opinaba lo mismo.
En las noches no lograba dormir nada pues su cuerpo anhelaba el tacto de Andrew y el placer que este era capaz de brindarle.

Misha estaba tan distraída que no noto que varias sombras la rodeaban y cuando lo noto ya era demasiado tarde.

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APRENDER A VIRiR...AN


CAPITULO 11.


3 meses después...


El tiempo había pasado despacio para mi, ahora estaba completamente curada, al menos a lo que mis costillas se refiera, y digo que estos tres meses habían pasado lentos porqué hasta que no se curaron mis costillas tuve que estar en casa y hacer reposo. Las dos primeras semanas mi padre no me tocó, luego sin importarle que mis costillas aun no estuvieran bien volvió a violarme a diario.


En ese tiempo muchas cosas pasaron fuera de mi mundo. Tyson le había dicho a Haley que no quería estar con ella y ahora no se hablaban, bueno...Haley no le hablaba a Tyson y tampoco hablaba mucho conmigo, y la verdad es que no sabía porqué.

Allison estaba embarazada de mes y medio y Rob, mi jefe, se había casado con su novio Dev. Por otra parte, Jade, quien se había convertido en una especie de mejor amiga estaba de gira con una nueva cantante muy prometedora.


Era jueves, otro aburrido jueves y estaba en clase de física con Tyson, como él ya había terminado los ejercicios ahora de dedicaba a incordiarme, había juntado su mesa con la mía y no paraba de mirar mi hoja de ejercicios, cada vez que yo escribía algo él me lo cuestionaba, las primeras veces creí que lo estaba haciendo mal pero después me di cuenta de que se estaba burlando de mi, al final terminé mordiéndole el dedo con que no paraba de señalar.



Por fin terminaron las clases y Tyson y yo salimos charlando al aparcamiento, me acompañó hasta el coche como ya era costumbre pero ¡sorpresa! Cuando fui a arrancar el coche no o hizo, lo volví a intentar pero nada:

  • ¡Ty!- llamé, él ya estaba yendo para su coche pero al oír que le llamaba volvió.

  • ¿Qué pasa, enana?

  • El coche no arranca y no me llames enana.- sonrió.

  • ¿Y ahora que le pasa a tu coche?- el coche llevaba un mes sin ir bien.

  • No lo se, por eso te llamo.- Él puso los ojos en blanco y caminó hasta el motor, lo abrió y empezó a examinarlo. Después de nos cinco minutos me dijo que volviera a intentarlo pero nada, el coche seguía muerto.- Nada.- le dije.

  • Pues no se que le pasa ¿si quieres te llevo al trabajo y luego vuelvo a ver si consigo que arranque?

  • ¿Harías eso por mi?

  • Como si no lo supieras.- bufó él. Yo le sonreí.

  • Muchas gracias, Ty. ¡Eres el mejor!

  • Eso solo lo dices cuando me necesitas para que te arregle el coche.

  • No es cierto.

  • Ya...ya.- me dijo mientras me conducía hacia su coche.


Tyson me llevó hasta el trabajo y luego se fue a intentar arreglar mi coche. Rob me saludó contento, él estaba muy feliz des de que se había casado con su novio en Ibiza.

Me puse mi delantal y fui a limpiar una mesa, rutina, como siempre... una hora y media mas tarde entró Allison con Emma, ellas se pasaban por allí casi todos los días, se sentaron en la barra y ambas se pidieron un chocolate caliente y charlamos durante un rato. Media hora después entró Tyson, iba todo cubierto de grasa de motor, su camiseta blanca seguramente iba a ser insalvable al igual que sus vaqueros, vale hasta yo en ese momento no pude dejar de apreciar que con esas fachas Tyson se veía increíblemente sexy, Allison y Rob no dudaron en expresarlo en voz alta:

  • Madre del amor hermoso, Tyson.- le dijo Allison.- ¿Cómo vienes así? ¿no sabes que esto puede ser perjudicial para el bebe?

  • ¿Eing?- dijo Tyson.

  • Que viniendo así nos dan ganas de limpiarte la grasa y no precisamente con un trapo.- dijo Rob.

  • ¡Ai!- dijo Tyson y se sonrojó.

  • ¿Cómo está mi coche?- le pregunté.

  • Me temo que ha muerto.

  • ¿Quééééééé?

  • He probado todo lo que se y no arranca, me temo que se han de cambiar bastantes piezas, puedes llevarlo al taller pero te va a costar un ojo de la cara. Eso si tiene arreglo.

  • ¡Ai Dios! ¿y ahora que hago?

  • Si yo fuera tu lo llevaría al taller de todas formas, puede que me equivoque. Que te hagan un presupuesto y entonces decide.

  • ¿Y hasta que vuelva a tener coche, qué?¿voy en autobús?

  • Yo puedo ser tu chófer.

  • No puedes llevarme y traerme cada vez que lo necesite.

  • Si puedo.

  • Ai...

  • Oye Alex ¿por qué no te tomas la tarde libre?- dijo Rob.- llama al taller y que miren lo del coche, así sabrás si tiene solución cuanto antes.

  • ¿Seguro Rob?

  • Claro...además, hoy la cosa está tranquila.

  • Muchas gracias.

  • De nada.


Me quité el delantal y después de despedirme me fui con Tyson, él me dio el numero de teléfono del único taller que conocía y llamamos. Ellos dijeron que irían a recoger el coche con la grúa de manera que volvimos al aparcamiento del instituto, me sentía cansada física y mentalmente. Todo en mi vida eran problemas, uno detrás del otro...me senté sobre la capota de mi coche y suspiré frustrada, Tyson se sentó a mi lado y encendió un cigarrillo, también pasó su brazo por encima de mis hombros, yo ahora toleraba bastante bien que Tyson tuviera gestos como ese conmigo, así que no me aparté, pero el que me tocaran solo se lo permitía a Tyson y siempre que no fuera por sorpresa.


Llegaron unos chicos con una grúa y llevaron el coche hasta el taller, les expliqué mi situación y ellos prometieron revisarlo y tener un presupuesto lo antes posible, me pidieron el numero te teléfono y dijeron que llamarían cuando supieran algo.


Tyson y yo nos marchamos y con eso me di cuenta de que me había olvidado de Chloe, miré el reloj alarmada y vi que aun quedaban 15 minutos para ir a buscarla:

  • Tyson acelera o no llegamos a recoger a Chloe.- dije.

  • Coño es verdad.- aceleró.

  • Tampoco hace falta que nos matemos.

  • Eso no va a pasar.


Llegamos al colegio de Chloe solo con cinco minutos de retraso, fue une éxito. Ella se puso contenta de ver a Tyson y este nos llevó a casa, íbamos de camino cuando recordé que tenía que hacer la compra, lo había estado posponiendo y no quedaba prácticamente nada en la nevera, así que le tuve que pedir a Tyson que nos llevara a hacer la compra. Él después de refunfuñar nos llevó a hacer la compra, mientras yo compraba Tyson y Chloe estaban inmersos en su mundo de color de rosa en donde existían elefantes voladores y los ríos tenían gusto a coca.cola, rodé los ojos en cuanto vi a Tyson bailando con Chloe y me fui a la sección de los congelados. Después de eso fui a la carnicería, a comprar cereales, leche, huevos, detergente, nata montada, fruta y verdura. Luego recordé que el champú y la pasta de dientes escaseaban así que fui a por ellas. Di un par de vueltas mas y solo terminé llevándome cosas innecesarias y con demasiadas calorías, chocolate, patatas fritas, magdalenas y helado, no lo pude evitar, me llamaban des de los estantes.

Terminé de llenar el carrito y fui a buscar a Ty y Chloe, los encontré en la sección de música y libros, él estaba examinando CDs y Chloe ojeando 101 Dalmatas:

  • ¿Qué hacéis?- pregunté.

  • Nada, esperarte.- dijo Tyson.

  • ¿Alex me compras este libro?- preguntó Chloe.

  • No, tienes un montón en casa.

  • ¿Alex, me compras este CD?- preguntó Tyson risueño.

  • No, tienes un montón en casa y este CD es malisimo.

  • Ven Chloe, tu hermana no nos quiere.- Tyson.

  • Ya ves...- dijo ella.

  • Vamos, coge el libro yo te lo regalo.- le dijo Tyson.

  • ¿De verdad?

  • Claro.

  • Tyson te prohíbo completamente que le compres este cuento a Chloe.- le dije yo.

  • Ah ¿sabes qué, Alex?- dijo Tyson.- Voy a hacer lo que me venga en gana. Es decir, le compraré el libro a tu hermana y yo me compraré este CD.

  • Ahora seriamente Tyson.- le dije.- puedes comprarle este libro a Chloe, pero si compras este CD tu amistad conmigo va a llegar a su fin. Este grupo es horrible.

  • ¡Besa mi culo que tanto te gusta!- y se fue con Chloe, con el libro y con el CD a la caja.

  • Idiota.- murmuré.


Cuando salimos por fin del supermercado Tyson estaba emocionadísimo con su nuevo CD, subimos a su coche y él inmediatamente lo puso, una horrible música empezó a sonar y me sentí tentada a sacar el disco y tirarlo por la ventanilla. Cuando no pude soportarlo mas me tapé los oídos y él me dedicó una sonrisa mostrando todos y cada uno de sus blancos dientes. Yo muy maduramente le giré la cara.

Después de un rato, Tyson estaba aparcando delante de mi casa y me ayudó con las bolsas, después de eso se fue no sin antes acordar una hora para que pasara a buscarnos por la mañana.

Mandé a Chloe a la ducha mientras yo guardaba las compras, luego me puse a preparar la cena mientras ella estaba sentada en la mesa de la cocina haciendo sus deberes como siempre, al cabo de un rato llegó mi padre con dos hombres, uno ya había venido con anterioridad a cenar, Michel creo que se llamaba, el otro desconocía quién era:

  • Hola hijas.- dijo mi padre en un tono demasiado amigable para mi gusto.

  • Hola.- respondimos nosotras.

  • ¿Recuerdas a Michel, Alex?

  • Claro ¿qué tal?- le dije educadamente.

  • Pues no tan bien como tu.- dijo este.

  • Él es George.- dijo poniendo su mano encima del hombro del otro hombre.

  • Hola.- le dije.

  • Encantado de conocerte, Alex.

  • ¿Qué hay para cenar?

  • Estofado.- respondí.

  • ¿Hay suficiente para todos?

  • Claro, pondré dos cubiertos mas. Chloe ¿me ayudas?-Arrastré a Chloe hasta el comedor y cuando estuve segura de que no me escuchaban me agache enfrente de ella.- Chloe quiero que me escuches muy atentamente ¿vale?

  • Vale.

  • Si en algún momento de la noche, de esta o de alguna otra papá o alguno de sus amigos empiezan a decirte cosas como que eres muy bonita, que les des un beso o intentan tocarte aunque sea la mano y yo no puedo estar contigo quiero que les digas que tienes que ir a hacer pis o algo por el estilo ¿entiendes?

  • Sí.

  • Vale, pues si eso sucede en el momento que les digas que tienes pis, quiero que con mucho disimulo, es decir, sin hacer ruido o sin buscarme quiero que salgas de casa, me da igual si es de noche, sales de casa y empiezas a correr lo mas rápido que puedas, no te pares hasta llegar a casa Tyson ¿sabes llegar, verdad?- ella asintió con la cabeza.- pues quiero que vayas allí y le digas a Tyson o quien este en casa que necesitas quedarte allí hasta que yo venga a recogerte. Si no hay nadie te esperas en la puerta, pero sobretodo ni vuelvas aquí ni te muevas de ahí ¿vale?

  • Vale.

  • ¿Me prometes que vas a hacerlo si alguna vez pasa lo que te he explicado?

  • Te lo prometo, Alex.

  • Es muy importante que lo hagas.

  • Lo haré.

  • Bien.- le di un abrazo.- Ahora es muy importante que no le cuentes este plan a nadie.

  • Será nuestro secreto.


Le dije todo eso a mi hermana, no para asustarla, si no porqué mi padre y esos hombres me daban muy mala espina, no podía dejar de pensar que algo malo iba a suceder, estaba muy asustada y no quería que nada malo le pasara a Chloe.

La cena fue incomoda, al menos para mi, pero a parte de eso no paso nada, los amigos de mi padre comieron y bebieron cerveza, luego se marcharon, yo me puse a lavar los platos y luego subí a mi habitación a hacer los deberes, comprobé que Chloe estuviera bien y me encerré en mi cuarto, no paso mucho rato hasta que mi padre hizo acto de presencia, empezó como todas las noches, ofreciéndome a hacerlo por las buenas o por las malas, de las dos maneras terminaba siempre igual, violada.

Después de que se fuera fui a bañarme y luego no tuve ánimos para terminar las tareas, simplemente me tumbe en mi cama vestida con mi pijama y dejé que las horas pasaran, no dormí esa noche, cuando sonó el despertador yo simplemente me levanté y empecé otra vez con la rutina.


Tyson pasó a recogernos puntualmente, nos subimos al coche y aprecie que Tyson iba con el pelo mojado e iba vestido con un traje de neopreno:

  • ¿Por qué vas así?- le pregunté.

  • Oh, bueno. Ayer dijeron que esta mañana habría buenas olas así que he ido con Dylan a hacer un poco de surff.- contestó él.

  • ¿Vas a ir así a clase?

  • No, es decir, sí. En realidad os dejó a Chloe y a ti, luego me iré a casa a cambiarme y puede que a dormir un rato. Al menos durante el primer periodo.

  • ¡Eres un caso perdido!- llegamos a la escuela de Chloe y ella se bajó del coche no sin antes darnos un beso a Tyson y a mi. Ty volvió a arrancar para llevarme al instituto pero le corté.- ¿Sabes Ty? Hoy no tengo ganas de ir a clase.- el me miró extrañado.

  • ¿Tu quieres hacer hacer campana?

  • Eh... si, creo que si.

  • Oh, eso es genial ¿qué quieres hacer?

  • No se...- luego se me ocurrió una idea.- ¿me enseñarías a hacer surff?

  • ¿Lo estas diciendo en serio?

  • Sí, creo que sí.

  • ¿Qué te ha pasado hoy, Alex?

  • No se, me siento rebelde.- él se rió.

  • Vale, vamos primero a mi casa, no puedes hacer surff sin un equipo apropiado. Cogeremos el traje de mi hermana y su tabla, la mía es muy larga para ti.

  • Está bien.


Fuimos a su casa que estaba vacía y Tyson me llevó hasta la habitación de su hermana, era como una especie de cuarta dimensión con todo de color rosa, Tyson me dirigió una mirada como de “si lo se, el cuarto de mi hermana parece un pastel” empezó a revolver por su armario y sacó un traje de neopreno de chica y un biquini, todo seguido salió de la habitación:

  • Ponte solo el bañador, de momento no vas a necesitar el traje, además es algo incomodo.- dijo des del otro lado de la puerta.

  • Vale.


Le hice caso después de comprobar el estado de mi cuerpo en el enrome armario de la hermana de Tyson, mi cuerpo estaba bien, bueno tenia algunos morados en los brazos y piernas pero me los hubiera podido hacer con cualquier cosa, me puse el bikini de la hermana de Tyson, por suerte era negro y no rosa como todo su mundo, me iba un poco grande del pecho por lo que tuve que hacer un invento para que no se me cayera, me volví a poner mi ropa y salí con el traje de neopreno en mi mano y mi ropa interior guardada en mi mochila, Tyson no estaba esperando fuera así que lo busqué, lo encontré en la cocina desayunando, me preguntó si me apetecía algo pero negué con la cabeza. Me senté en una silla a esperar a que Tyson terminara de comer, después de eso él fue a por la tabla de su hermana y nos fuimos.


Había un buen rato hasta la playa y con el tráfico que había tardamos incluso mas tiempo en llegar, por suerte Tyson no llevaba el horrible CD que había comprado el día anterior así que no hubo tortura acústica.

Cuando llegamos pude apreciar que había bastante gente en la playa, vimos a Dylan y fuimos hasta dónde él estaba aplicando cera a su tabla, le saludamos y después de unos comentarios nada graciosos sobre mi y el surf Tyson empezó con sus lecciones. Primero me explicó un montón de asuntos técnicos y luego me mostró como hacer los movimientos, todo eso en la arena. Yo me sentí estúpida y se lo dije:

  • Tyson esto es una tontería.- le dije.

  • No es ninguna tontería ¿o es qué quieres meterte en el agua así sin mas?

  • Exacto.

  • Eso ni lo sueñes renacuaja.

  • De todas maneras voy a matarme.

  • No seas pesimista.

  • Sería pesimista si te dijera que me voy a romper algún hueso, lo que estoy siendo es fatalista.

  • Alex.

  • ¿Qué?

  • Callate ya.- seguimos practicando fuera del agua un buen rato mas.- Venga vamos al agua.- dijo por fin Tyson.

  • ¿Tu vienes conmigo, no?

  • Claro.

  • Vale, pues vamos.

  • ¿Vas a meterte en el agua con ropa?- preguntó divertido.

  • Ai, es verdad.- me quité la camiseta y los vaqueros, me sentí cohibida. Vi que Tyson me miraba.-¿Qué?- le pregunté.

  • Nada, es solo que me gusta tu culo también.

  • ¡Oh, idiota!- Tyson se puso a reír y yo le di un manotazo en la barriga.

  • ¡Ouch! Eso duele.

  • Te aguantas.


Fuimos al agua y la verdad es que fue un completo desastre. Las olas eran demasiado grandes para mi y solamente tragaba agua, una vez casi conseguí empezar a ponerme en pie, pero fue un fracaso total como todas las demás. Al final decidimos desistir y salimos del agua:

  • Eso ha sido una tortura.- le dije.

  • No lo has hecho tan mal.

  • Oh vamos, no mientas, lo he hecho fatal.

  • Bueno es verdad.- me senté encima de la toalla.- oye ¿te importa si voy a coger unas olas?

  • No, yo me quedaré aquí y me pondré morena.

  • ¿Mas aun?

  • Sí.

  • Vale.


Tyson volvió al agua y yo mientras me sequé al sol. Cuando por fin estuve seca me volví a vestir, no estaba agusto mostrando tanta piel. Luego una vez vestida me tumbe sobre la toalla de Tyson que estaba seca y no se en que momento exactamente me quedé dormida.

No se cuanto tiempo después Tyson me despertó:

  • Alex, eh...despierta.- poco a poco abrí los ojos.

  • Hola.- le dije estirándome. Él me sonrió.

  • Te has dormido.

  • Se, estaba muy bien. ¿cuánto tiempo he estado durmiendo?

  • Unas dos horas.

  • Lo siento.

  • No pasa nada, yo he estado en el agua casi todo el rato. De vez en cuando salía a echarte un vistazo.

  • ¿Por si me habían secuestrado?

  • Exacto. Ahora levanta y vayamos a comer, estoy famélico.

  • Cierto, yo también tengo hambre.

  • Vamos pues.- me tendió su mano para ayudarme a levantar, una vez en pie vi que Ty se había quitado el traje de neopreno y ahora vestía solamente unos vaqueros, iba con el torso desnudo y estaba bastante sexy.

  • ¿Dónde quieres ir a comer?- preguntó.

  • No se, no soy de aquí ¿recuerdas?

  • Vale pues así iremos a mi restaurante favorito.


Nos subimos al coche después de quitarnos la arena de los pies y Tyson me llevó a comer pizza, entendía porqué era su restaurante favorito, la pizza estaba realmente buena, me la comí toda, sin dejar ni una miga.

Cuando terminamos de comer aun era pronto así que fuimos a dar un paseo, Tyson me mostró cosas de Los Ángeles que no había tenido la oportunidad de ver y me gustaron bastante, íbamos andando por el muelle de Santa Mónica cuando Tyson cogió mi mano, le miré sorprendida pero no le dije nada, tampoco aparté mi mano, no me molestaba ese tipo de contacto con él, sabía que jamás me haría daño así que entrelacé mis dedos con los de él. Caminamos así durante un buen rato mas, en silencio hasta que fue hora de marcharse, yo tenía que ir a trabajar y antes aun tenía que pasar por casa a ducharme.


Me llevó a casa y esperó allí mientras yo me duchaba, luego él tenía que volver a llevarme al trabajo, cuando estuve lista nos fuimos, aparcó delante de la cafetería y me miró muy seriamente:

  • ¿Te apetece hacer algo mañana conmigo?

  • Claro, estaría bien. Pero ya sabes, Chloe.- el puso los ojos en blanco.

  • ¿Des de cuando me molesta tu hermana?

  • Ya se que no te molesta, pero solamente te aviso de que la traeré.

  • Sin problemas. ¿Entonces os recojo mañana a eso de las 10?

  • Vale, pero ¿qué haremos?

  • ¿Quieres ir a Hollywood?

  • ¿Vas a enseñarme Hollywood?

  • Exacto.

  • A Chloe le va a encantar.

  • Bien. Vengo luego a por ti ¿vale?

  • Vale, y Tyson, muchas gracias.

  • ¿Por qué?

  • Por todo. Por tener la paciencia de llevarme y venir a buscarme a todos lados, por soportar a mi hermana y por soportarme a mi.

  • Lo hago encantado.

  • Igualmente, gracias.


Iba a bajarme del coche pero cambie de opinión y le di un beso en la mejilla a Tyson, luego me bajé rápidamente y entré en el bar para empezar mi tarde de trabajo.




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Tierra de Vampiros (Octavo capitulo)

>> miércoles, 17 de febrero de 2010

--¿Se puede saber qué te pasa?
Misha levanto la cabeza al escuchar la voz de Charlotte.
--Nada.
--¡y un infierno! Mish llevas dos jodidas semanas así, ¿Qué diablos te pasa?
--¿Así como?
Misha sabía que esa pregunta era inútil pues sabía perfectamente a que se refería su amiga. Llevaba dos semanas sumida en sí misma. Al principio le había echado la culpa a los malditos exámenes, pero por más que intentara mentirse sabía la verdad.
Echaba de menos a Andrew y si que eso era una putada, es decir apenas había convivido dos noches con él.
¡Dos fantásticas noches!
Se recordó a sí misma.
-Mish, ahí viene Nick.
Misha miro como el alto y mediamente musculoso Nick llegaba a su lado.
--Cariño – saludo Nick con su voz ronca
Misha respondió con una tenue sonrisa algo contraria a la ardiente sonrisa que Charlotte le dedico al chico.
Nick ignoro a Charlotte y se concentro en Misha – ¿sabes amor? Creo que te mereces una segunda oportunidad – Misha lo miro boquiabierta – no pongas esa cara cariño, mejor prepárate por que tu y yo lo intentaremos de nuevo… y ya sabes lo que pido.
Misha ni siquiera supo que responder y por fortuna no tuvo que hacerlo pues Nick ya se había marchado, no sin antes lanzarle una mirada lasciva a Charlotte.
--Joder Misha – salto Charlotte – es lo que habías estado esperando ¿no?
Misha lo pensó detenidamente. Si, la respuesta era si, después de la desastrosa noche que tuvo con Nick había esperado… ¡No! Había anhelado una segunda oportunidad. ¿Entonces por qué no se sentía tan feliz ahora que la tenía?
--¿Misha?
--Charlotte, no sé si…
--Aun eres virgen ¿verdad?, no te preocupes yo te enseñare como satisfacer a un hombre… claro que si quieres aprender será mejor que un hombre te enseñe. Aun no entiendo porque no fuiste al Succubus tal y como te le recomendé.
--Si fui – se defendió Misha levantándose de la mesa donde había estado sentada durante toda la mañana.
--Claro – respondió en tono de burla Charlotte mientras también se ponía de pie – pero no entraste. Vamos Mish necitas ir si no quieres perder a Nick, ¿o ya no lo quieres?
Ignorante de la mirada de deseo de su amiga, Misha trato de descifrar en el embrollo de su cabeza.

Había deseado a Nick desde la secundaria, pero él jamás se había interesado en ella, hasta ahora y justo cuando lo hacia ella lo echaba a perder. Nick era lo que Misha había deseado y era justo que ella se sacrificara por el… o al menos eso creía
--Lo quiero – le respondió a Charlotte no muy segura de ella misma.
--Ok, entonces tú y yo iremos al Succubus para encontrarte un maestro.


Andrew estaba hasta la madre de aburrido. Ya no sabía qué hacer para distraerse.
Llevaba dos infernales semanas así y maldito él, pero sabía que era lo que deseaba para entretenerse.
--No es tuya – se recordó por… ¡joder había perdido la cuenta!
Y es que ese pensamiento llevaba persiguiéndolo desde que la pequeña pelirroja dejo su apartamento.
--Es lo mejor para ella – otro pensamiento que se había tenido que recordar frecuentemente.
Lástima que aun no lograba que la razón le llegara y es que si, Andrew sabía que había hecho lo correcto al alejarla pero aun así no había momento en que no ansiara el cuerpo de su pequeña.

Andrew se levanto del diván de la biblioteca y comenzó a pasearse una vez más por toda la habitación mientras pasaba los dedos por sus enredados rizos.
--No me mires así Sheila – le reclamo a la gata que estaba acostada en una toalla negra. Para ser exactos la misma toalla que la pequeña pelirroja había usado.
Andrew había descubierto la toalla en su cama, el abría querido conservarla pues aun llevaba el aroma de su pequeña, pero su maldita gata se la había robado y no se separaba de ella.
Era como si Sheila también se hubiera encariñado con la pelirroja.
Andrew había enloquecido cuando descubrió lo que el animal había hecho, pero por más que ocultaba la toalla la gata siempre terminaba encontrándola.
Sheila le maulló con pereza mientras se retorica sobre la toalla.
Maldita gata – pensó Andrew mientras caminaba hacia ella para tratar de arrancarle la toalla pero tal y como hacia siempre la gata se erizo y le siseo mostrándole los colmillos.
--Traidora – respondió Andrew mostrando sus propios colmillos.
Si era sincero consigo mismo reconocería que estaba molesto porque la gata podía regodearse en el aroma de su pequeña mientras que el solo podía conservar el recuerdo de su pequeño cuerpo y el sonido de sus gritos de placer.

--Deja de pensar en ella – se regaño.
Pero claro que era más fácil decirlo que hacerlo, pues desde que había visto a la pelirroja en brazos de Ron no había podido sacarla de su cabeza.
--Ron – exclamo cuando por fin encontró su medio para olvidar.
Andrew se volvió hacia Sheila – Saldré un par de horas.
En respuesta la gata restregó más su cuerpo a la toalla.
--¿Sabes? Conozco un par de vampiros que disfrutan enormemente la sangre de gato.
Con esa amenaza Andrew salió para buscar un boleto directo al olvido. Ok seria un olvido muy corto pero al menos lo distraería un par de horas o al menso eso esperaba.

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Tierra de Vampiros (Septimo capitulo)

>> lunes, 15 de febrero de 2010

Misha tardo un rato en descubrir que ya había abierto los ojos, pero es que la habitación en la que se encontraba está sumida completamente en tinieblas.
A tientas encontró una pequeña lámpara de noche, al encenderla se descubrió en un pequeño cuarto que estaba pobremente amueblado con una ropero antiguo color caoba, un par de mesitas a juego con el armario y la cama King Zide donde se encontraba ella.
Al estirarse Misha noto que su cuerpo era presa de suaves calambres y se sonrojo al recordar la causa de ellos.
Andrew había estado fantástico la noche anterior. Ella jamás se había imaginado que su cuerpo fuera propenso a sentir tanto placer. Claro que nunca se había encontrado con un ser tan perfectamente divino como Andrew.
La pelirroja se puso de pie y al sentir su cuerpo pegajoso por lo mucho que había sudado en sus lecciones, con mucho cuidado – ya que la casa estaba igual de oscura que el cuarto – fue a la ducha donde se dio un largo baño para relajar sus tan estirados – y extasiados – músculos.
Cuando por fin el agua caliente se acabo salió de la ducha y se envolvió con una enorme toalla negra. En su examen al cuarto no había encontrado sus ropas por lo cual se dirigió directo a la sala donde recordaba habérselas quitado anoche, pero para su desconsuelo no las encontró ahí.
--¿Ahora como saldré de aquí? – se quejo mientras caminaba hacia la ventana que recordaba que había en la sala.

No tenía ni idea de donde se encontraba Andrew, sospechaba que se encontraba durmiendo y según lo que le había contado era de idiotas molestar a un Vampiro mientras tomaba su siesta.
Con un suspiro tomo la gruesa tela negra que cubría la ventana, justo cuando iba a abrirla Sheila salió de alguna parte y le siseo.
--Supongo que eso significa no, ¿correcto?
Misha puso los ojos en blanco al darse cuenta que estaba hablando con una gata. Volvió a tomar la cortina para apartarla y al instante Sheila volvió a sisearle, pero esta vez lo hizo tan fuerte que Misha asustada se volvió a ella.
--Calma – le pidió levantando las manos en señal de redición – Genial, ¡Lo he vuelto hacer! – Murmuro mientras que a tientas buscaba el apagador de la luz – ¿sabes? Para ser una gata tienes un carácter horrible.

Aun con queja y todo, la pelirroja se dejo caer en el sillón a lado de la gata, el animal de inmediato tomo posición de su vientre al hacerse ovillo ahí.

--¿No tienes hambre? – pregunto Misha después de quien sabe cuánto tiempo. Al darse cuenta que volvía a hablar con la gata soltó una pequeña risa – No entiendo porque me molesto.
Misha se quito de encima a Sheila y fue a la cocina. Andrew le había dicho que le había comprado comida así que esperaba que no le molestara que se tomara libertades con su refrigerador. Y al parecer el vampiro se había preocupado por ella ya que la nevera estaba completamente a reventar de comida que Misha estaba segura que él había comprado solo para ella.
Deicidio que comería pasta y un buen trozo de carne, también le preparo una sardina a la gata y juntas comieron en la sala.


Al instante que Andrew se despertó supo que ella aun estaba ahí.
Salió de la biblioteca solo para confirmas sus sospechas. Encontró a su pequeña estudiante recostada cómodamente en el sillón con Sheila desparramada en su vientre.
Andrew se detuvo antes de llegar a ella para poder contemplarla y se juro así mismo que era la cosa más tentadora que había visto en su larga vida, Su pequeña solo llevaba su toalla encima.
Sin siquiera pensarlo soltó un ligero gemido, cosa que fue un error puesto que de inmediato un par de ojos verdes se centraron en el.
--Hola – lo saludo Misha con un agradable sonrojar en las mejillas.
--Aun estas aquí – contesto él con la voz seca.
Andrew sabía que tenía que hacer, ¡pero por todos los infiernos! Era más difícil de lo que había esperado.
--No encontré mi ropa – Explico Misha confusa por su tono de voz – y evidentemente no podía salir desnuda.
Andrew le dio la espalda y con paso decidido fue a la cocina, regreso solo pocos segundos después con la ropa de Misha en las manos.
--Se mancharon de crema batida – Explico – así que las lave.
-Oh, no pensé buscar en la secadora.
Misha se puso de pie algo intimidada, es decir no sabía qué hacer, Andrew había sido sumamente tierno con ella ayer, pero al parecer hoy no estaba de humor.
--Tome algo de tu comida, espero que no te moleste.
--No, no lo hace.
-Bien – Misha tomo sus ropas y aunque el ya la había visto – y explorado – desnuda fue a la habitación para vestirse.
Al regresar encontró a Andrew mirando por la ventana, la cual ya no tenía la gruesa cortina.
--Bueno… pues creo que me voy.
Andrew ni siquiera se digno a mirarla.
--No puedo volver esta semana ya que tengo muchos exámenes, pero ¿te parece bien si vengo el próximo viernes?
--No, no me parece.
Misha se quedo literalmente con la boca abierta al oírlo, ¿Qué diablos le pasaba hoy?
--¿Disculpa?
--No quiero que vuelvas a venir.
Ok eso si que era una sorpresa para ella, ¿tal mal se la había pasado anoche con ella?
--¿Por qué no? – aunque Misha había tratado de evitarlo su voz sonó áspera.
--Simple – respondió Andrew encogiéndose de hombros – No te quiero aquí, ¡Joder! Ni siquiera te quiero cerca de mí.
Misha no sabía cómo responder a ello y por un momento solo pudo abrir y cerrar la boca tan rápido que parecía un pez fuera del agua.
--¡Pero tenemos un trato! – Logro decir después de casi un minuto – ¡No lo puedes romper!
--Puedo y quiero. Ahora por favor retírate y busca otro que te ayude.
--¡Tu maldito Vampiro idiota! Mediste tu palabra.
--No te di nada más que placer. Confórmate con eso y no vuelvas.
Misha estaba tan furiosa que ni siquiera se detuvo a pensar cuando levanto una revista de la mesita de centro y se la aventó a Andrew.
Andrew al instante se puso en defensa. Cogió la revista en vuelo y se acerco a Misha tan rápido que la aplasto contra la pared y su cuerpo.
--No vuelvas a hacer eso pequeña. ¿Acaso tu mama jamás te enseño a no enfadar al lobo?
--Tu no eres un lobo – le desafío ella.
Misha sabía que probablemente debería estar temblando de miedo. Y es que ¡joder! En que había pensado en arrojarle la revista. Pero por extraño que parezca sabia que Andrew jamás la lastimaría.
--Tienes razón pequeña, no soy un lobo, soy algo peor. Soy un vampiro – y como si hiciera falta afirmar su confesión, Andrew abrió la boca para mostrarle los afilados y largos colmillo – Corre a casa pequeña y ocúltate del vampiro.
Al ver los colmillos de Andrew, Misha recordó la noche en que Ron la había mordido y por fin el miedo invadió su cuerpo. Empujo a Andrew lejos de ella y sin mirar a atrás salió corriendo de la casa.

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APRENDER A VIRiR...AN

>> viernes, 12 de febrero de 2010

CAPITULO 10.


Por la mañana Allison estuvo puntual para recoger a Chloe. Yo me había despertado a la hora de siempre y después de levantarme con mucho esfuerzo fui a despertar a mi hermana, me sorprendió encontrarla ya despierta y vestida para la escuela, Chloe me ayudó a bajar las escaleras y desayuné con ella cereales, después de eso ya llegó Allison y me dijo que la esperara para vestirme que ella me ayudaría.


Media hora después Allison estuvo de vuelta y como había prometido me ayudó a vestirme, nos fuimos en su coche hasta el hospital, íbamos en el coche de Allison con ella tarareando una canción cuando le pregunté:

  • ¿Crees que lo estoy haciendo bien con Chloe?

  • Claro ¿por qué lo dices?

  • Bueno, a veces pienso que no la estoy educando bien. No se si soy demasiado blanda o si a veces me paso. No se si ella me como una figura autoritaria, la mayoría de veces la dejo hacer lo que ella quiere y tengo miedo que esto le afecte cuando sea mas mayor.

  • Tu hermana te quiere, Alex. Y te respeta, ella siempre está hablando de ti y de las cosas que haces por ella. Creo que lo estás haciendo bien ¡pero oye! No me preguntes a mi, yo misma no se si lo estoy haciendo bien con Emma y soy mucho mayor que tu.

  • Tampoco eres tan mayor.

  • Oír eso me consuela ¿quieres saber algo?

  • Claro.

  • Nick y yo estamos buscando un hermanito para Emma.

  • Oh, eso es genial, Alli.

  • Yo también lo pienso. Tengo muchas ganas de volver ser madre.

  • Eres una madre estupenda.

  • ¡Yeah!- me reí.- Y bueno, Alex- dijo Allison en tono pícaro- ¿cuando vas a presentarme a ese bombón que siempre te acompaña y del que tanto habla tu hermana?

  • ¿Te refieres a Tyson?

  • ¡Ese es! Ese chico está tremendo, está mal que yo lo diga porqué quiero mucho a mi Nick, pero Nick no tiene esos ojazos.

  • ¿Por qué todo el mundo me taladra la cabeza con Tyson?- primero Chloe y ahora Allison.

  • Yo pensé que estabais saliendo.

  • Que va, somos solamente amigos.

  • ¡Pues vaya!

  • Él está saliendo con mi amiga Haley o algo parecido.


Llegamos al hospital y una vez allí tuvimos que esperar un buen rato a que me llamaran pero finalmente lo hicieron y el médico firmó mi baja, luego la llevamos a donde Rob. El pobre Rob fue muy comprensivo y se mostró muy preocupado por mi. Enseguida se puso las manos a la cabeza y obviamente me dijo que me tomara todo el tiempo que necesitara.


Mas tarde, cuando salimos de la cafetería Allison me llevó de vuelta a casa y cocinó par mi, luego tuvo que marcharse y yo me quedé sola haciendo zaping. Al final me cansé de ver la TV y me armé de valor para ir a buscar un libro a mi habitación y de paso ir al baño. Cuando volvía a estar sentada en el sofá sumergida en la lectura de “The Hobbit” sonó mi móvil, miré el identificador de llamadas y vi que era Jade:

  • Hola.- le dije.

  • Eh Alex ¿cómo estás?- dijo ella.

  • uh...pues mejor...supongo.

  • O sea que igual ¿no?

  • Mas o menos, pero ya creo que empieza a dolerme menos.

  • Me alegra oír eso, aunque sea una trola.

  • Es reconfortante ¿verdad?- le dije bromeando.

  • Mucho, oye...me estaba preguntando si necesitas algo, puedo ir a comprar o venir y hacerte una sopa, aunque no se hacer sopa, bueno, lo que sea.

  • Oh, eres muy amable pero no necesito nada...aunque ¿podrías venir a hacerme compañía? Estoy terriblemente aburrida, solo te diré que estoy leyendo a Tolkien por5ª vez.

  • Jaja...ya me lo suponía, voy para tu casa y traeré una peli y algo de helado ¿Qué te parece?

  • Me parece genial.- mi móvil empezó a hacer bip-bip señal de que otra persona estaba llamando.- oye Jade, tengo que colgar. Alguien está llamando.

  • Vale tranquila, en un rato estoy allí.

  • Adiós.- colgué y mi móvil sonó de nuevo, era Haley.- Ei Haley.- saludé.

  • ¿Cómo que ei Haley?¿ Se puede saber por qué me tengo que enterar por Tyson de que hoy no has venido porqué tienes dos costillas rotas?

  • Oh bueno...no quería molestarte.

  • ¡Ai Alex! Ya se que no puedo hacer mucho pero al menos habría venido a verte.

  • No quiero molestarte, Haley. De verdad.

  • ¿Y a Tyson no te importa molestarlo?- dijo con un poco de celos en su voz.

  • No es eso, es que a Tyson se lo contó Jade, que fue la que me llevó al hospital, y luego cuando me llamó para ver como estaba me dijo que venía a verme con o sin mi permiso. Ya sabes que Tyson es un cabezota.

  • Supongo que si...pero no se, Alex, soy tu amiga y si puedo hacer algo por ti no dudes en pedírmelo. Eso es lo que hacen los amigos ¿no?

  • Sí...

  • Mira que incluso Dylan quiere venir a verte.

  • Eso si que no me lo creo.

  • Que es verdad ¿te importa que me pase un rato después de las clases?

  • no...ven si quieres.

  • ¡Genial! A demás, tengo algo que contarte.

  • ¿El qué?

  • Luego te lo cuento.

  • Vale...oye ¿le podrías preguntar los deberes a Tyson de las clases que tengo con él?

  • Claro, yo te traeré los de las clases que tienes conmigo.

  • Contaba con eso.

  • ¿Quieres que le pregunte también a alguien de tu clase de alemán?

  • Eso sería genial ¿sabes quién es Kevin?

  • Sí, el cachas.

  • Ese mismo. Puedes pedírselos a él.

  • Lo haré.

  • Vale, pues entonces nos vemos luego.

  • Cuidate hasta entonces.


Y cuando colgué volví a sumergirme en la lectura hasta que llegó Jade, no se como lo hacía Jade pero parecía un huracán, esa chica desprendía felicidad y buen rollo. Se trajo con ella un enorme helado Häagen-Dazs de chocolate y galleta y también una película que yo no había visto aunque sabía cuál era “Shakespeare in love”, ella me dijo que era lo mejor que tenía por casa y por eso la trajo, añadió que era muy cuca. Jade puso la película en el DVD y mientras pasaban los primeros créditos y trailers fue a la cocina y volvió con dos cuencos de helado. Vimos la película la cual concordé en Jade en que era cuca y luego simplemente estuvimos hablando un rato, no me di cuenta de la hora que era hasta que llamaron al timbre, mire la hora y pude ver que había pasado media hora des del final de las clases por lo que debía ser Haley, se lo dije a Jade y ella fue a abrir:

  • ¡Alex!- chilló Haley.

  • Hola.- le dije yo.

  • Oh Dios mío, tienes una pinta horrible.- dijo.

  • Bueno...muchas gracias.

  • Ai, lo siento, no quería decir eso, lo que quería decir es que...

  • Dejalo Haley, se a lo que te refieres.- Jade se rió detrás de ella.

  • Te he traído unos dulces, seguro que te animan.- dijo ella.

  • No hacía falta Haley, pero muchas gracias.- yo.

  • De nada.

  • Iré a dejarlos en la cocina.- dijo Jade que de pasó se llevó los cuencos vacíos de helado.

  • Así que ¿cómo pasó?- preguntó Haley sentándose a mi lado.

  • Bueno, digamos que no voy a volver a beber chupitos de tequila en toda mi vida.

  • Entiendo...¿Habéis visto Shakespeare in love? Me encanta está peli, Shakespeare está como un queso.

  • Haley ¿hay algún hombre sobre la faz de la tierra al que no encuentres atractivo?- preguntó Jade.

  • Eh...dejame pensar.- dijo Haley.- sí, Danny deVito no me gusta nada.

  • ¡Menos mal!- dije yo. Todas reímos. Bueno, yo solo al principio.

  • Te he traído los deberes. Tyson ha cogido apuntes por ti y yo igual.

  • Ai muchas gracias. Y oye.- le dije acordándome de que ella tenía algo que contarme.- ¿Qué tienes que contarme?

  • Ai, bueno...- Haley se puso roja.

  • ¿Te has tirado ya a mi primo?- preguntó Jade con una ceja arqueada. Yo me atraganté con mi propia saliva.

  • No.- dijo Haley.

  • Pues vaya.- dijo Jade.

  • Bueno...no exactamente.- continuó Haley.

  • Oh, vamos explicate pequeña zorra.- dijo Jade.

  • Pues cuando os fuisteis vosotras estuvimos un rato mas por allí pero luego también nos marchamos, Tyson se ofreció a llevarme a casa pero lo cierto es que yo no tenía ganas de irme a casa precisamente de manera que en el coche nos animamos...y bueno, tuvimos, bueno el tubo sexo oral.- concluyó Haley.

  • ¿Le haces una mamada a Tyson y no recibes nada a cambio? Eres tonta.- dijo Jade.

  • Ai bueno...luego Tyson estaba bastante cortado.

  • ¿Mi primito es virgen?- Jade.

  • No.- dijo Haley.

  • ¿Cómo lo sabes?- Jade.

  • Tyson pasa mucho tiempo en mi casa, le escuché hablando del tema un día con Dylan.

  • Pues así no lo entiendo.- Jade.

  • ¿Tu que opinas, Alex?- me preguntó Haley.

  • No se como te has podido humillar tanto.- le dije fríamente. Pues no entendía como Haley era capaz de hacerle eso a Tyson voluntariamente.

  • ¿Qué?- Haley.

  • Pues eso, lo que has hecho es rebajarte. ¿Además como crees que Tyson vaya a tomarte en serio si se la chupas en la segunda cita? ¡Joder Haley! Los tíos solo quieren sexo no puede ser que estés tan dispuesta a dárselo.

  • Te estás pasando un poco ¿no?- dijo Haley.

  • Me has preguntado mi opinión, te la doy.- sonó de nuevo el timbre, Jade fue a abrir mientras que Haley y yo nos quedamos mirando a los ojos sin decir nada. Ella estaba claramente enfadada y yo también.

  • Hola.- genial, ahí estaba el rey de Roma.

  • Tyson.- dijo Haley sorprendida.

  • Eh...hola, Haley.

  • ¿Tu no tenías entrenamiento?

  • Sí, pero se ha cancelado.- dijo Tyson.

  • Ya...de todas formas me voy.- dijo Haley que estaba aun mas enfadada.- Adiós.- y se fue.

  • Mejor voy a ir con ella.- dijo Jade.- Llamame si necesitas algo.- dijo.

  • Lo haré no te preocupes, y gracias por venir.

  • No hay de que.- y Jade se fue en busca de Haley.

  • ¿Me explicas que acaba de pasar?- preguntó Tyson.

  • ¿Qué haces aquí?- yo.

  • Pues vení a verte, pero veo que hoy no estás de muy buen humor.

  • ¡Oh joder! Tu me pones de mal humor.

  • ¿Yo? ¿Por qué?

  • Joder Tyson ¿Te gusta Haley o solamente la estas utilizando?

  • Yo...yo no se si me gusta. Pero te aseguro que no la estoy utilizando.

  • ¿Entonces dejar que te la chupe sin saber si quieres estar con ella no es utilizarla?

  • Eso se me fue de las manos.

  • ¡Oh si! Y eso lo explica todo.

  • No...soy consciente de que eso estuvo mal, pero coño Alex en ese momento no pensaba con claridad. Se abalanzó sobre mi y empezó con eso.¡No soy de piedra!

  • Es una pobre excusa.

  • Lo se, pero créeme cuando te digo que he intentado ir despacio con Haley...pero es totalmente imposible. Cuando se lo comenté empezó a decir que no me gustaba y no se que mas. Ella no es muy razonable.

  • ¿Pero te gusta o no?

  • Creo que jamás podré sentir nada por ella.

  • Pues díselo, no le puedes estar haciendo esto “ahora si, ahora no”.

  • Deberías seguir tus propios consejos.- Dijo enfadado.

  • ¿A qué te refieres?

  • Vamos Alex, no te hagas la tonta, sabes muy bien a lo que me refiero.

  • ¡Pues no! No se a lo que te refieres.

  • Me refiero a que me desconciertas. Un día eres dulce y otro me montas números como este. Primero me dices que no te interesan los hombres y luego que no eres lesbiana. Me explicas algo de ti y un segundo después te cierras en banda. Aclarate ya Alex porqué a mi me estas volviendo loco. ¿Quieres saber por qué no podré sentir nada por Haley? Pues porqué estoy jodidamente enamorado de ti. Aunque tengas trastornos de personalidad me gustas.- Tyson me dejó helada ¿cómo podía gustarle yo? Él se quedó mirandome esperando una respuesta pero la verdad es que yo no podía hablar, al cabo de unos minutos Tyson bajó la mirada y suspiró.- Al menos podrías decir algo ¿no?

  • Yo...no se que decir.

  • Puedes mandarme a la mierda si quieres.- dijo Tyson con una sonrisa triste.

  • No voy a hacer eso.

  • ¿Entonces?

  • ¿Por qué no te sientas conmigo?

  • Ai Dios...- dijo para si mismo, pero se sentó y yo le cogí la mano.

  • La verdad es que me siento alagada y no entiendo que ves en mi si como dices tengo trastornos de personalidad.

  • Puede que haya exagerado un poco...y tu Alex, eres simplemente maravillosa ¡tan fuerte e independiente! No eres como las demás chicas.

  • Esa es una buena forma de llamarme tarada.- el sonrió pues sabía que yo bromeaba.- Yo no puedo corresponderte, Tyson.

  • Ya...

  • me gustaría poder hacerlo, de verdad, porqué aunque a veces la cagues, creo que eres bueno. Para mi eres un amigo, pero solamente eso, no puedo ofrecerte mas.

  • Me quedo con eso pues...

  • Lo siento de verdad, Ty.

  • No te preocupes. La vida es así. Pero que sepas que como amigo espero que las cosas sigan como antes.

  • Eso espero yo también.


Tyson se fue un poco después, me sentí despreciable cuando tuve que pedirle si podía ir a recoger a Chloe, él dijo que sin ningún problema y se fue mucho antes de que fuera la hora para ir a buscarla.


En cuanto salió de casa mis ojos se llenaron de lágrimas, me sentía tan mal por haber rechazado a Tyson...si yo simplemente hubiera sido una chica normal...pero no, yo estaba rota y mi alma también. No era capaz de amar a alguien de esa forma y aunque hubiera sido capaz Tyson se merecía a alguien mejor que yo. Alguien pura a quién no hubiesen usado tantas veces...Seguramente si Tyson se enteraba de todo lo que mi padre me había obligado a hacer no querría saber nada de mi, primero fingiría pena por la pobre chica violada pero después lo único que sentiría sería asco por alguien tan usada y con el paso del tiempo se olvidaría de mi buscando a alguien mas sencilla a quien amar. Al final solo sería la chica con una vida rota la que conoció alguna vez. La cara que le viniera en mente cuando escuchara o leyera alguna noticia sobre abusos sexuales.



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