MAS VAMPIROS...AN

>> lunes, 28 de septiembre de 2009

16.VISITA.


Cuando lo vi me quedé paralizada, él se acercó a mi y me abrazó por la cintura.

Inmediatamente le rodeé el cuello con mis brazos y dejé que el me levantara del suelo. Le besé en la mejilla y el me dio un ultimo achuchon:

  • ¿Pero que haces aquí?- le dije.

  • Estaba harto, quería verte. Aunque si lo prefieres puedo marcharme.

  • No claro que no. Estoy muy contenta de verte. Te he echado muchísimo de menos.

  • También yo a ti.- nos volvimos a abrazar. El chico con el que había estado hablando dijo un adiós detrás de mi y volvió con sus amigos.- ¿He interrumpido algo?

  • No, claro que no. el chico solo se presentaba. ¿Cómo sabías dónde estaba?

  • Tenía tu dirección, fui allí y no estabas, entonces seguí tu olor.

  • Ah, claro. Mi vampiro.- le dije riendo. El me sonrío. - Ven, te presentaré a mis amigos.

  • Vamos.- le cogí la mano y le arrastre hasta donde estaban los demás que nos miraron con curiosidad.

  • Ei.- les dije.- os presento a Arion. Arion estos son Ludovic, Elliot, Gabrielle y Daniela.

  • Hola.- saludó Arion en francés.

  • ¿Conocemos por fin a tu novio?- preguntó Daniela descarada como siempre.

  • No tengo novio, es un amigo.-contesté.

  • Bueno, pues así me lo pido.

  • ¡Daniela!

  • ¿Qué? Si no lo quieres tu pues para mi, no veo todos los días un hombre como este.

  • ¿Y yo qué?-Ludovic.

  • Tu a su lado eres como el Jorobado de Notre Dame.

  • Si es que no puedo salir de casa.- Dijo Arion. Todos reímos.

  • Bueno, cuéntanos ¿Cómo os conocisteis?- Elliot.

  • Hmm, fuimos vecinos.-dije yo.

  • Luego compañeros de clase y finalmente salimos durante unos meses.- continuó Arion.

  • ¡Ves, yo sabía que aquí había algo!- Daniela.

  • Fue hace dos años.-dije.

  • Claro...


Nos quedamos un rato con mis amigos y cuando la gente empezó a marcharse nosotros también nos fuimos. Caminamos durante un rato, en silencio, cogidos de la mano. Nos quedamos un buen rato en la orilla del Sena, Arion me abrazó:

  • Estoy harto de vivir sin ti.- me dijo.

  • Yo también te echo de menos.

  • Quiero estar contigo, Carol.- acercó su rostro al mío para besarme.

  • No.- le dije.- ya hablamos sobre eso.

  • Yo te deseo.

  • ¡Joder Arion, yo también! Pero no quiero volver a pasar por lo mismo.- me alejé de él.

  • Carol no te alejes de mi, por favor.

  • Sabes que no puedo hacer otra cosa.

  • Si que puedes. Puedes olvidarte de el vínculo de Andrew y estar simplemente conmigo.

  • Podrá hacerlo, pero no sería justo para ti.

  • Deja de pensar en mi y piensa en ti. ¿Quieres estar el resto de la vida sola?

  • No, claro que no. Pero prefiero estar sola a hacer daño a alguien.

  • Dame solo esta noche, Carol. Necesito estar contigo.

  • No me vuelvas a pedir esto, Arion. No es justo para ti y tampoco para mi.

  • ¡Pues entonces deja que mate a Andrew!

  • No puedes estar hablando en serio.

  • Claro que si. Ese desgraciado está arruinando tu vida.

  • Está arruinando mi vida pero no deseo su muerte.

  • ¡No puedes seguir huyendo!

  • Puedo hacer con mi vida lo que me venga en gana. No tienes que llegar y pretender cambiarlo todo. Vivo mi vida como yo he elegido y si quieres formar parte de ella como mi amigo será mejor que no te entrometas en mis decisiones.

  • Pues yo no lo veo así.

  • Pues lo siento mucho. Me voy a casa, tengo mucho que estudiar y no tengo mas ganas de discutir contigo.


Me fui a casa dejándolo solo. Drácula se puso contento de verme pero yo no estaba de humor para hacerle fiestas, me quité el vestido y me puse un chándal, recogí mi pelo en una coleta y me puse a estudiar, bueno, al menos lo intenté pero estaba furiosa y no podía concentrarme. Me pasé el resto de la noche dando vueltas por la casa. Estaba ya a punto de amanecer y de llegar yo a mi absoluta desesperación cuando Arion entró por mi ventana, me le quedé mirando, esperando a que volviera a empezar la discusión pero no lo hizo, en cambio me dijo:

  • No estoy deacuerdo con tus decisiones, pero las voy a respetar.

  • Me parece bien.

  • ¿No tienes nada mas que decirme?

  • No.

  • Pues entonces me voy. Me ha gustado verte.

  • A mi también.


Entonces de fue, se fue tal y como había llegado. Sin mas. Y yo, otra vez sola, otra vez sin poder confiar en nadie, otra vez sin sentir el cariño de alguien, otra vez...

Grité con desesperación.



ANDREW.


Era el día en que iba a conocer a la familia de Alba, era raro, pero estaba nervioso. Quería que ellos me aceptaran. Me vestí ni muy formal ni muy informal, vaqueros oscuros con una camisa gris.

  • ¿Dónde vas?- Gio estaba apoyado en la puerta de mi habitación mirándome.

  • ¿Ya has vuelto?

  • Sí. He estado en Berlín, había una exposición de arte que me apetecía ver.

  • No te he preguntado por tu paradero.

  • Lo se, pero me apetecía contártelo. En cambio no me has dicho donde vas tu.

  • A comer con los padres de Alba.

  • Oh, que tierno.

  • ¿Se puede saber que te pasa?

  • Pues que no me parece bien que tu sigas con tu vida, vayas a comer con tus suegros y luego no puedas dejar en paz a Carol.

  • ¿Y tu no puedes dejarme en paz a mi?

  • Sabes que no, porqué no lo entiendo, no se porque le estas haciendo esto a ella ni tampoco a mi.

  • Esto no es de tu incumbencia.- sonó el timbre. Era Alba.- Me voy.

  • Eso, vete.


Alba me esperaba radiante, me saludó con un beso y nos fuimos a casa sus padres. Sus padres vivían en el centro, cuando llegamos su madre nos abrió la puerta, me quedé sorprendido de lo mucho en que se parecían, su madre como todo el mundo se sorprendió cuando vio mi rostro, me admiró durante unos segundos pero enseguida me dio la bienvenida. Su padre, por el contrario no se parecía en nada a Alba, era un hombre bajito y rechoncho, lucía una brillante calva y un espeso bigote, el hombre también me saludó amablemente. Su hermana salió de su cuarto con su indumentaria gótica para decirme un rápido hola, coger el inalambrico del salón y volverse a encerrar en su cuarto.

Alba hizo que me sentará en el sofá con su padre mientras ella ayudaba a su madre en la cocina. Su padre estaba mirando el previo de la carrera de Moto GP, lo miré yo también porqué me gustaba ese deporte. Después de unos minutos la comida estuvo lista, nos sentamos todos en la mesa:

  • Así que eres profesor de historia.- me dijo su madre.

  • Sí, así es.

  • Alba también nos ha contado que tienes una hermana. Y que hasta hace poco vivía contigo.

  • Sí, ahora está estudiando en París.

  • Vaya, muy bien. ¿Y es tan guapa como tu? porqué mira que eres guapo hijo.

  • Oh mamá, deberías verla, su hermana es preciosa, pero la verdad es que no se parecen en nada. Simplemente en la tez pálida.- Alba.

  • Bueno tu y tu hermana tampoco os parecéis en nada.- su madre.

  • Bueno eso no lo sabemos, hace años que Clara se pone toneladas de maquillaje, puede que nos parezcamos y no lo sepamos.- todos nos reímos.


La comida continuó tranquila, charlamos de todo un poco y cuando terminamos de comer no me dejaron hacer nada, insistí en ayudarles por lo menos a recoger la mesa pero me lo impidieron.

Nos quedamos un rato mas y luego nos marchamos, sus padres me habían caído simpáticos y creo que yo a ellos también. Fuimos a su casa, allí estaba su compañera de piso, que era muy rara, la saludé como siempre y ella como siempre sólo me hizo un gesto con la cabeza. Alba me llevó hasta su cuarto y una vez en él me desnudó, hizo que me tendiera encima de la cama y ella se puso sobre mi, puso sus labios sobre los míos y me besó:

  • Dime Andrew ¿qué eres en realidad?- me dijo mientras me acariciaba.

  • ¿A qué te refieres?- me puse tenso.

  • Sé que no eres humano. Y no me importa, sólo quiero saber que eres.

  • No se por qué me estás diciendo esto.

  • Vamos Drew ¿te crees que soy estúpida? Tus ojos, mi amor, cambian de color; no duermes y lo sé porqué he pasado noches enteras a tu lado, se que solo finges dormir. Tampoco comes, al menos no habitualmente, hoy has comido, sí, pero has puesto mala cara cada vez que dabas un bocado. Ahora dime, dime de una vez ¿Qué eres?

  • Soy un vampiro.- le dije finalmente, Alba me había desarmado.

  • Bien.- Volvió a besarme y luego se quitó la ropa, hicimos el amor furiosamente y mientras lo hacíamos no se que me pasó, perdí el control y la mordí.- ¿Qué haces?- dijo asustada.

  • No te va a pasar nada, por favor, déjame beber de ti.


Arion.


Mi viaje a París había sido un auténtico fracaso, sólo había servido para que Carol se disgustará conmigo y yo con ella. Sé que mi visita le había afectado pero yo tenía que verla, lo único que odiaba era que seguramente ahora estaría peor.

Cuando regresé a España fui a ver a Giovanni, estaba como siempre en el bar, cuando llegué estaba atendiendo a varios clientes, me senté en la barra y esperé a que regresara:

  • Deberías contratar a un camarero.- le dije cuando él estuvo cerca de mi.

  • Tengo una idea ¿por qué no pillas un delantal y me ayudas?

  • Estas manos no están hechas para trabajar.

  • ¿Para qué si no?

  • Pues para acariciar el cuerpo de una mujer ¿tu qué crees idiota?

  • Claro, como si no llevaras dos años acariciándote a ti mismo.

  • Que desperdicio.- dijo una chica que estaba tomando un café en la barra y nos había oído.

  • No le hagas caso, es el que se pasa el día masturbándose.

  • Sí, y cuando lo hago pienso en él.- dijo Giovanni.

  • Oh, esto se pone interesante.- dijo la chica.

  • Mucho.- estuve deacuerdo.- dime Gio ¿des de cuándo te gusto tanto?

  • Oh, des de siempre.- nos reímos los dos.

  • Bueno si cualquiera de los dos quiere aliviar su soledad podéis llamarme.- dijo la chica mientras apuntaba su numero de teléfono en una servilleta.-Chao.- luego se fue.

  • Pues no estaba mal.- dije.

  • Toda para ti, amigo.

  • Puede que le llame.- le dije poniendo la servilleta con su numero en el bolsillo trasero de mis vaqueros.

  • Pensaba que estabas superenamorado de Carol.- dijo.

  • Sí, al igual que tu. Pero he comprendido que es un caso perdido.

  • ¿Así de la noche a la mañana?

  • He ido a visitarla.

  • ¿De verdad?

  • Sí.

  • ¿Y cómo está?

  • Despampanante, como siempre.

  • Eso ya me lo imagino, digo emocionalmente.

  • Está mal. Tiene amigos pero guarda las distancias con ellos, creo que se siente sola y cuando...bueno, yo le dije que quería estar con ella aún con lo del vínculo y todo.

  • ¿Te rechazó?

  • Me dijo que no quería volver a pasar con lo mismo y que prefería estar sola a herir de nuevo a alguien.

  • Típico de Carol.

  • Sí, y por eso no voy a seguir esperando algo que no va a suceder nunca. Andrew no va a romper el vínculo y Carol no va a cambiar de opinión.

  • Lo sé.

  • Así que creo que tu también deberías dejar de esperar un milagro.

  • No espero un milagro, espero a Carol.


Malditos italianos, ellos y su romanticismo. El gondolero se había enamorado de verdad y vuelto un idiota, le había contado lo sucedido en París porqué sabía que él amaba a Carol y que sufría tanto como yo, seguía intentando que Andrew entrará en razón, lo cual nunca iba a suceder. Yo ya le había advertido, ahora sólo me quedaba empezar de nuevo a vivir mi vida. Saqué la servilleta de mis pantalones y llamé a la chica.

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Nuevo triler extendido de New Moon

>> martes, 22 de septiembre de 2009

Continuando con la entrada de Jen y retomando mi trabajo (que pena los estudios me consumieron un poco :D) les traigo el último Triler de Luna Nueva mostrado por primera vez en los VMAs.



La primera vez que lo vi quedé con la boca abierta :0!
Es impactante, no se puede negar y a mi opinion está muy bien hecho, aunque tiene unos cuantos cambios del libro a la película (por lo poco que se a visto), pero creo que está bastante fiel a él.

ps: espero que salga el video :) no estoy segura aún de como hacerlo. Si no sale, aqui les pongo el link -

http://www.youtube.com/watch?v=zPp6XG8tNUs&feature=player_embedded

bye!
xox

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MAS VAMPIROS...AN

>> lunes, 21 de septiembre de 2009


                      15.VIDAS.


CAROL.

Dos años habían pasado des de que me marché, no había pasado ni un sólo día en que yo no pensara en Gio, en Arion y en Drew; también Lucy estaba presente en mis pensamientos, los echaba muchísimo de menos, incluso a Andrew.

Cuando me marché no me fui muy lejos, cambié de ciudad pero decidí que quería terminar la escuela, así que terminé mi año escolar. Después de eso me resultó mas difícil decidir que hacer con mi vida, lo pensé durante días y al final me marché a París.

En París comencé la universidad, me matriculé en periodismo.


Salí de mi piso del céntrico barrio de Faubourg Saint Germain, mientras bajaba las escaleras oí cómo Drácula ladraba porqué no quería quedarse sólo, me rompía el corazón dejarlo ahí pero debía asistir a clase. Cuando llegué a la calle me encontré a la portera limpiando, me saludó como todas las mañanas y hablamos durante unos minutos.

El verano en que llegué a París lo dediqué a aprender el idioma por lo que ahora ya lo hablaba perfectamente, era glorioso ser un vampiro en algunas ocasiones.

Llegué a la facultad, y os sorprenderá pero iba con retraso, así que me apresuré. Llegué a clase por los pelos ya que el profesor entró justo detrás de mi. Mis nuevos amigos y compañeros de clase Daniela, Elliot, Gabrielle y Ludovic me miraron extrañados porqué yo jamás llegaba tarde, me senté al lado de Ludovic y empecé a tomar apuntes cuando comenzó la clase.

Cuando por fin terminamos salimos todos en grupo, Elliot y Gabrielle, que eran pareja iban un poco mas adelantados rodeados de su habitual nube rosa, los demás charlábamos sobre la fiesta que había esa noche, mis amigos trataban de convencerme para salir des que nuestra amistad había empezado pero yo no había salido ni una sola noche, me llamaban bicho raro, empollona, pero no me importaba, no era nada de eso, simplemente es que tenía miedo de salir, no quería encariñarme demasiado con nadie puesto que no sabia cuánto tiempo iba a durar la estabilidad en mi vida, cuando Andrew podía volver a utilizar el vínculo para hacerme infeliz. Pero ese día Ludovic casi me estaba convenciéndome:

  • Vamos Carol, sal una noche. No creo que te vaya a pasar nada.

  • Ya lo sé que no me va a pasar nada, es sólo que no me gusta salir por las noches.

  • No mientas, seguro que has quedado con “el novio”.- mis amigos estaban convencidos de que yo salía con alguien y que me pasaba las noches con él.

  • Te repito que no tengo novio.

  • Sí claro, entonces explicame que haces por las noches.

  • Ver la tele.

  • Que aburrida. Mira ya estoy harto, te voy a venir a buscar a las 7 y mas te vale estar preparada para salir, ponte algo bonito y deja de lado estos vaqueros tan sosos.


No le contesté. Des de mi huida de casa había cambiado mi forma de vestir, ya no mas modelitos ideales, mi vestuario estaba formado por vaqueros y camisetas, zapatillas planas y cosas básicas, la vida era mas simple si yo no llamaba tanto la atención. Tampoco me maquillaba y no cuidaba demasiado mi pelo, aún así continuaba siendo bella, no espectacular pero si mas bonita de lo normal.


Me despedí de mis amigos y me fui para casa, Drácula saltó sobre mi contento de verme, después de hacerle unos cuantos mimos fue a buscar su correa para que lo sacara a pasear, la trajo en su boca y la dejó a mis pies, yo se la puse y lo saqué un rato. Cuando volvimos a casa hice la colada y luego me puse a estudiar, encendí mi portátil y revisé el correo, había email de Gio:


¡Hey Carol! No me queda mas remedio que reñirte, hace por lo menos un mes que no me dices nada, no puedes hacerme esto, te echo un montón de menos. Esto no es lo mismo sin ti, cuando vivíamos juntos pensaba que eras una tocapelotas pero ahora lo extraño.

Andrew está tranquilo siempre y cuando no salga tu nombre, con respecto a ti sigue sin entrar en razón, no lo entiendo. Intento averiguar que es lo que le pasa pero no puedo ¡es desesperante! Hay días que tengo ganas de sacudirlo hasta que hable.

El fin de semana vi a Lucy, se pasó por el Strav, me hincho la cabeza ¿es que está chica nunca se calla? Está muy guapa y me dijo que si hablaba pronto contigo que te mandara recuerdos, no he estado haciendo nada con ella, eh. ¡Lo prometo! Mi corazón sigue siendo tuyo y lo odio, yo nunca antes había estado enamorado, parezco gilipollas.¿Amar a alguien a quién hace dos años que no ves? ¡genial Gio, te has lucido!

Vale, me callo. Pero quiero que me respondas, o que me llames, no importa quiero noticias tuyas ¡ya!


Te quiero, Gio.


Otra vez aparecieron las malditas ganas de llorar, cada vez que recibía noticias de Gio o de Arion tenía unas horribles ganas de llorar y de tumbarme en la cama y no hacer nada durante horas. Le contesté el email brevemente, le dije que estaba bien pero que ocupada con las clases, que también lo echaba de menos y que le quería.

Después de eso intenté concentrarme en lo que estaba estudiando pero mis pensamientos estaban con Gio. La lavadora paró de manera que fui a poner la ropa en la secadora, luego como seguía sin muchas ganas de estudiar regué las plantas de la terraza y miré un rato la tele, estaba a punto de volver a estudiar cuando llamaron al timbre. Abrí y me encontré con Ludovic vestido para ir de fiesta, vaqueros de diseñador, camiseta estridente (le encantaban las camisetas con dibujos) y abrigo negro. Lo miré sorprendida porqué no pensé que realmente viniera a por mi:

  • Pero bueno ¿qué haces así vestida?- iba en chándal.- te dije que vendría a buscarte.

  • Yo no pensé que lo dijeras en serio.

  • Pues iba en serio, así que venga, cambiate o te llevo así.

  • Ludo de verdad, no tengo ganas de salir.

  • Me importa un comino, tu hoy te vienes de fiesta, venga.

  • ¡Eres odioso!

  • Forma parte de mi encanto personal.

  • Espera aquí, voy a cambiarme.- le dije dándome por vencida.


    Fui a mi vestidor y busqué algo decente que ponerme, el enrome vestidor estaba prácticamente vacío (algo que hubiera horrorizado a Giovanni) pero colgados en una esquina y completamente olvidados por mi había algunos de mis antiguos vestidos. Estaban un poco pasados de moda pero servirían. Elegí un Dolce & Gabbana rojo por encima de la rodilla, era ajustado y su escote bastante generoso, mientras lo abrochaba recordé que era el vestido que me había regalado Gio el día que abrió el bar. Me puse unos zapatos a juego, rojos también y de tacón alto y fui al baño para maquillarme y arreglar mi pelo, volví al vestidor a por un bolso y un abrigo y luego salí al salón, Ludovic se había sentado en el sofá, estaba fumándose un cigarrillo mientras miraba la tele.

  • Lista.- le dije. Él me miró y sus ojos se pusieron como platos.

  • Vaya Carol ¿Quién lo iba a decir?

  • ¿El qué?

  • Que escondías este cuerpazo.

  • Oh, callate.

  • No en serio, siempre he pensado que eres la chica mas guapa que había visto, pero hoy estás deslumbrante.

  • Que alegría.- le dije sarcásticamente.

  • Vale, está bien no te digo nada mas. Vayámonos.


Nos fuimos en su coche hasta el local en donde había la fiesta, cuando entramos la mayoría de personas empezaron a saludar a Ludovic mientras avanzábamos, eso era normal ya que Ludovic era un chico guapo y también simpático, en términos americanos sería así como super popular. En la universidad solíamos burlarnos de él ya que la mayoría de las chicas suspiraban por él. Después de atravesar un meollo de gente encontramos a nuestros amigos, estaban al final de la barra bebiendo unas copas y se sorprendieron de ver que Ludovic me había convencido para salir, inmediatamente sus caras de sorpresa fueron sustituidas por sonrisas.

    - ¡Carol, por fin has salido!- dijo Gabrielle.

  • Pues si, Ludovic es un pesado, no he podido decirle que no.

  • Al final el plasta de Ludo ha servido para algo.- todos reímos. Me quité el abrigo y fui a colgarlo. Cuando volví mis amigos estaban tan sorprendidos como Ludovic.

  • ¡Que cambio!- dijo Daniela.

  • Dicen que o renovarse o morir, ¿no?

  • Eso dicen.


Continué charlando con mis amigos, hablamos de las clases, también hicimos bromas e incluso bailamos. Acompañé a Daniela al baño y justo en el momento en que abandonamos nuestra compañía masculina un chico se acercó a hablar conmigo, el chico era mono y Daniela me dejó hablando con él:

  • Te he estado buscando toda mi vida.- me dijo.

  • Vaya, pues no me parece que hayas estado buscando mucho tiempo.- le contesté, el chico no podía tener mas de 20.

  • Cierto, pero han sido unos años de búsqueda muy intensa.

  • Claro, pareces cansado.- el se rió.

  • Jean-Luc.- me dijo ofreciéndome la mano.- mis amigos me llaman Luc.

  • Carolina.- le dije estrechando su mano.- mis amigos me llaman Carol.

  • Bonito nombre. ¿No eres francesa, verdad?

  • Soy española.

  • Eso aún me gusta mas.

    Justo en ese momento sentí su presencia, sentí sus ojos clavados en mi nuca. Me giré y si, él estaba allí.



GIOVANNI.

Las horas, los días, los meses pasaban lentos sin ella. Poco mas de dos años habían pasado des de su marcha y yo seguía sin poder acostumbrarme, para un vampiro dos años eran como dos días pero esos últimos dos años para mi habían sido como dos siglos.

Carol había mantenido su promesa de mantenerse en contacto conmigo, pero no lo hacía muy a menudo y cuando lo hacía sus palabras eran breves, generalmente prefería mandarme correos electrónicos ya que en una ocasión me dijo que oír mi voz era demasiado duro para ella. También había sido duro para mi oír su voz.


Normalmente me pasaba el día fuera de casa, en el bar, trabajando. Y cuando cerraba, buscaba siempre alguna excusa para no volver a casa, todo allí me recordaba a ella, por otro lado, estaba Andrew, seguía sin comprender que era lo que le pasaba. Conmigo se comportaba mas o menos bien siempre y cuando no mencionara a Carol, el jamás lo hacía. Seguía saliendo con Alba, que era muy maja y parecía encantada con él, no era extraño porqué con ella, él se comportaba como siempre había sido.

Lo mas extraño que había sucedido des de la marcha de Carol es que Arion había empezado a frecuentar el bar, se pasaba por allí casi todos los días, la mayoría de días varias veces. Se sentaba en un taburete y hablaba conmigo durante horas, no quería reconocerlo pero me estaba empezando a gustar ese tipo.

Era un día de esos en que me estaba deprimiendo a mi mismo pensando en ella cuando Arion apreció por le bar:

  • Chico que mala cara.- me dijo.

  • Como si la tuya fuera mucho mejor que la mía.

  • Venga, no ta hagas el duro conmigo, se que en el fondo me quieres.

  • Tanto como a Fidel Castro.

  • ¿Tanto?- me dijo bromeando.

  • A ti un poquito mas.

  • ¡Bien! ¿Qué te cuentas?

  • ¿Qué me voy a contar? Pues que vivo con un vampiro amargado.

  • Bueno, yo vivo solo que también es triste.

  • Ya pero yo soy un encanto y tu eres un borde de mierda.

  • Perdona ¿Quién está siendo ahora el borde?

  • Vale, yo.

  • Chico listo. ¿Te haces un billar?

  • Venga.- y jugamos al billar.

  • ¿Oye y has sabido algo de Carol?

  • Ahora hace días que no. ¿Tu?

  • Tampoco.

  • Menuda mierda.

  • Pues sí. He estado pensando en ir a verla.

  • No se si va a hacerle mucha gracia.

  • Lo sé, pero si ella no dice nada...

  • Ya...


Nos pasamos toda la tarde jugando al billar y hablando de manera interrumpida ya que alguien debía atender a los clientes.

Esa noche volví tarde a casa, cuando llegué encontré a Andrew y Alba en el sofá viendo la tele. Les saludé con un “ei” y me fui a mi cuarto. Estaba empezando a pensar que la idea de ir a ver a Carol no era nada mala. Le mandé un email a Carol, luego puse música y me senté delante de mis lienzos.



ANDREW.

Después de dos años seguía sin poder perdonar a Carol. Cierto, no me había portado bien con ella pero es que ella se había portado peor conmigo. Y la muy...perra...ni si quiera se daba cuenta.

Encima el colgado de Giovanni, el tipo se compadecía de ella y me echaba toda la culpa a mi. Gio, en todos esos años, siglos, no se había enamorado ni una sola vez y va y tiene que enamorarse de la única persona a quien me gustaría destruir. ¡Mi gozo en un pozo!


Terminé mis clases en el instituto, Alba me estaba esperando quería que la acompañara a comprar unos muebles para su casa. Ella me besó apasionada y yo la rodeé con mis brazos y la subí hasta mi altura.

  • ¡Eh profe, no te la comas!- gritó alguno de mis odiosos alumnos.

  • Tira para casa.- le contesté. Cogí de la mano a Alba y nos fuimos. En el coche puse rumbo al Ikea.

  • ¿Te importa que pasemos a por mi hermana y luego la llevemos a casa?

  • Claro que no. ¿Dónde, en su instituto?

  • Sí.- llegamos al instituto de la hermana de Alba, Laia y la llevamos a su casa. Después de dejarla fuimos a por los muebles.- El domingo es el cumpleaños de mi madre, quiere que vayamos a comer.

  • ¿El domingo?

  • Sí.- aún no había conocido a sus padres.- Quieren conocerte, hace ya tiempo que me lo dicen y ya no puedo darles mas largas.

  • Pues vamos entonces.

  • ¿No te importa?

  • Claro que no.

  • ¡Eres un cielo!

  • Si, me apuesto lo que quieras a que tus padres no van a pensar lo mismo.

  • Claro que si, a mi madre le encantarás.

  • Ya estoy temblando.

  • A ti te haría temblar yo.- me dijo riendo.

  • Hmm, me gustaría saber como.

  • Luego te lo enseño.

  • ¿Tiene que ser luego?

  • Sí, ahora quiero ir a comprar muebles.


Y puesto que Alba era muy testaruda fuimos a comprar los muebles. Cuando estábamos dando vueltas por el interior del establecimiento me mandaron un mensaje de texto al móvil, era de Giovanni “me voy unos días, volveré pronto” decía.

¿A dónde iría ahora ese lunático?



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Sunny Rows - Sinopsis

>> jueves, 17 de septiembre de 2009


Te voy a contar la historia de mi vida, no es algo lindo de leer pero ya que has empezado dudo que puedas echarte para atrás y no solo lo digo por que al leer el primer párrafo has caído bajo mis garras, si no que todo aquel que sabe mi historia o mi nombre esta expuesto a sufrir una muerte inesperada de la mano de mi prometido
Así que lee y calla
Mi nombre es Sunny Rows y soy mitad hada, si como lo lees las hadas existimos, no somos como las que Disney muestra (por dios Campanita ha sido mi trauma), somos como tu o al menos aparentamos ser como tu, ya que los humanos no pueden vernos en nuestra forma natural, ni somos lindas, ni cariñosas, las hadas generalmente tienden ha ser egoístas, frías, pretenciosas y son adictas al sexo (es la forma con la que nos conectamos con la naturaleza).
Mi vida pintaba bastante bien, como media hada logre vivir en México al rededor de los humanos, iba a la escuela como una chica normal y tenia de novio al bombón de Luc Bane, sip mi viva era perfecta, hasta que mi madre me revelo un terrible secreto, ahora tenia que ir a la maldita escuela para hadas y elfos, donde conocí la profecía que marcaba mi vida.
Ahora tenia que luchar por mi libertad y por permanecer junto a Luc.
Así que ya te has adentrado a mi mundo....
Bienvenido a las sombras.

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MAS VAMPIROS...AN

>> martes, 15 de septiembre de 2009

14.ENCRUCIJADA.


Vamos Carol, centrate.- pensé al encontrarme de frente con Arion, Gio y Drew. Joder definitivamente era la reina de los problemas, primero me enrollo con Arion, que es maravilloso pero aún así no puedo quererlo, después con Andrew, del que creía que estaba enamorada pero se comporta como un imbécil conmigo, y digo creía estar enamorada porqué el beso de Giovanni, por el que creía sólo sentir una profunda amistad, me ha dejado temblando. Vale, se que es un poco complicado, haré un resumen:

              1. Arion: completamente genial pero no lo amo.

              2. Andrew: gilipollas aunque creía amarlo.

              3. Giovanni: amigo hasta que me besa y hace replantearme todos mis sentimientos.

Vale, creo que este ha sido un buen resumen ¡Ahora sólo falta entenderlo! Si ya decía yo que el colegio tenia que servir para algo, esto es en plan problema de mates: Carol tiene tres hombres a su disposición, los tres son condenadamente sexys, guapos, apuestos y bueno también ricos. Dos de ellos son buenos en la cama, el tercero es la incógnita. ¿Qué debería hacer Carol, resolver la incógnita o no? ¿A quien de ellos realmente ama? ¡Mierda! Si es que no he sido nunca buena con las mates. Necesito ayuda y urgente pero Lucy está demasiado borracha.

  • Carol, baja de las nubes.- me dice Arion que aún está sentado en la barra.

  • ¿Qué?- le digo respondiendo a su llamada.

  • Chica, que estas en las nubes ¿Qué pensabas?

  • Nada importante.

  • Pues para no ser nada importante se te veía muy concentrada.

  • Estaba pensando en un problema de mates.

  • Ah.


Un cliente reclama mi atención y yo mantengo mis pies en la tierra durante el resto de la noche, Arion se marchó sobre las 4 porqué se aburría y nosotros cerramos a las 6. El camino de vuelta a casa fue incomodo para mi, iba sentada al lado de Gio en el asiento trasero del Mini ya que la “amiguita” de Andrew, Alba, se venía a casa con nosotros a tirarse a MI Andrew, y se que no tenía ningún derecho a enfadarme, de echo no lo estaba, simplemente tenía ese sentimiento que tienes cuando ves a tu ex novio, al que tu dejaste, con otra. No te enfadas pero te molesta que haya tan pronto una sustituta.

Por otro lado la proximidad de Gio y sus intensos ojos verdes que no dejaban de mirarme seductoramente me ponían nerviosa. ¡Que dejara de mirarme así! Yo era una vampira adolescente con unas hormonas mas revolucionadas que las de un oso panda en celo (bueno puede que no tanto) pero da igual ¿Es que ese hombre no sabe lo que me estaba haciendo cada vez que me miraba así? Vale, sé que pensareis que soy una enferma, pero ¡Já! Provad vosotras de estar ahí...si, si ahora mucho criticar pero me gustaría veros a vosotras en mi situación. Sólo os diré que las mujeres humanas sucumben ante Gio como perritas falderas.


Por fin llegamos a casa y pude ir a esconderme en mi cuarto, ahí, con una sólida pared en medio de nosotros. Cerré la puerta y aunque no serviría de mucho en el caso de que Gio quisiera entrar, cerré el pestillo. Respire repetidas veces y me estuve planteando seriamente si sumergirme en hielo sería una buena idea. Al final no lo hice y opté por poner música relajante y apretar una pelota antiestrés. Me tumbe en la cama y cerré los ojos para escuchar la música y que me relajara, pero no funcionaba, en mi mente revivía una y otra vez el beso de Gio, probé con unas posturas de yoga y tampoco, nada, no funcionaba y yo me estaba volviendo loca. Al final salí por la ventana y me puse a correr, corrí hasta llegar al océano (si como Forrest Gump) bueno en mi caso corrí hasta llegar al Mediterráneo, la playa no quedaba lejos de dónde vivía así que no corrí mucho rato, me tumbé en la arena y dejé que el sol acariciara mi piel, poco a poco me fui calmada y empecé a pensar fríamente.

Mi vida estaba en una encrucijada y debía elegir que camino seguir, pensará lo que pensará no me gustaba. Finalmente después de mucho rato supe que hacer. Lo que iba a hacer era seguir mi plan original, si lo hubiera hecho des del principio ahora no estaría así.


Volví a casa paseando, mi mente buscaba las palabras que iba a decir pero mi corazón estaba apretado en un puño. Cuando llegué eran poco mas de las 12 de mediodía, Drácula vino a recibirme pero a parte de él...nadie. Pasé por delante de la habitación de Drew y oí a alguien respirar pausadamente, Alba durmiendo, pero estaba sola, Andrew no estaba en casa, cuando llegué a la puerta de mi habitación me acordé que había echado el pestillo y luego me había ido. Volví a bajar y me disponía a saltar hasta mi ventana hasta que la brisa me trajo las voces de Andrew y Giovanni, estaban discutiendo. Me acerqué a ellos, no mucho, pues sólo quería fisgonear y no quería que ellos me viesen/olieran/escuchasen. Des de donde estaba los podía oír bien:

  • ¡Hicimos un pacto!- dijo Andrew cabreado.

  • Sí, pero no fui yo el primero en romperlo. Sabes perfectamente que llamaste a Megeara solo para poderte quedar solo unos días con Carol.

  • Sí y volviste demasiado pronto para mi gusto.

  • Eres un maldito bastardo, Andrew.

  • Cuida tus palabras conmigo.

  • ¿Por qué? ¿a caso tu has cuidado tus actos? Sabías de sobra lo que sentía por ella cuando salimos para Cuba, pero no te importó en absoluto, se ve que el señor tenía ganas de mojar después de un siglo.

  • A mi también me gusta Carol.

  • No dudo que te guste pero ¿la quieres?

  • Sí.

  • ¡Coño Drew, no mientas!

  • No estoy mintiendo.

  • Sabes perfectamente que no la quieres, para ti solamente es un juego, te excitaba que fuera virgen y cuando descubriste que habías llegado tarde ¿Qué hiciste, eh? La estas tratando como el culo y sabes que ella no se lo merece.

  • Bueno ¿y tu? ¿Acaso estás tratandola como se merece? ¿estás enamorado de ella?- dijo en tono burlón.- No jodas, Giovanni. Tu lo único que quieres es tirártela, que te conozco.

  • Eso no es cierto. La amo.

  • No me hagas reír. ¿sabes qué? Por mucho que la ames y que la desees ella jamás va a estar contigo, jamás sentirás sus piernas a tu alrededor, ni sus manos acariciándote. ¡Jamás! Ella es mía, me pertenece. Yo la creé y estamos ligados a menos que yo decida romper el vínculo.

  • Hijo de puta ¿No has roto el vínculo?

  • No ¿Por qué te crees que ella no puede dejar de pensar en mi pese a que la he tratado mal? ¿Por qué crees que es incapaz de estar bien del todo con Arion? ¿Por qué crees que está tan confusa? Ella sigue vinculada a mi, y no la voy a dejar ir.- Gio estaba a punto de decir algo hasta que intervine, ya no podía escuchar mas, me habían hecho demasiado daño. Pactos a mis espaldas...competiciones entre ellos, vínculos sobre los que no sabía nada. Esto tenía que acabar.

  • Vas a tener que romper ese vinculo del que hablas.- le dije a Andrew, por sorprendente que pareciera estaba calmada.

  • Carol...- empezó a decir Gio.

  • Callate y no te acerques a mi.- le dije.- vosotros ya habéis jugado suficientemente conmigo, es hora de que esto acabe.

  • No voy a romper el vínculo, Carolina.- dijo Andrew desafiándome.

  • Lo harás, Drew. Lo harás si no quieres que acabe contigo.

  • No me hagas reír.- salté sobre él con mi boca abierta y mis colmillos reluciendo, dispuesta a hacerle daño, pero en pocos segundos estaba en el suelo con Andrew inmovilizandome, ahora era él el que me enseñaba los colmillos. Yo forcejeé.- ¿Qué te crees? ¿Qué puedes hacer algo contra mi?- seguí intentando liberarme.- ¡Basta! O voy a desgarrarte el cuello, te lo juro.- Gio me quitó a Andrew de encima.

  • ¿Te has vuelto loco?- le gritó Gio.

  • ¡Callate!- dijo Drew.

  • Andrew...te lo pido por favor. No se que te está pasando, pero se que tu no eres así...si queda algo del Andrew que conocí, del que quiero por favor vuelve y rompe ese maldito vínculo.

  • Soy el que ves y no voy a romper el vínculo.

  • Vale, como quieras. No lo rompas, me da igual. Me marcho.

  • Genial, un problema menos.- Andrew.

  • Adiós, espero que puedas encontrar la paz y vuelvas a ser el de antes. Adiós Gio.


Me encaminé de vuelta hacía la casa. Jamás en toda mi vida me había sentido tan mal, ni el día que se murieron mis padres...entré en mi cuarto por la ventana y empaqué unas pocas cosas, Gio vino a mi encuentro:

  • Carol, lo siento mucho.

  • Déjalo, Gio. Sólo quiero irme de aquí.

  • No se que le pasa a Andrew...de verdad que no lo se. Él no es así.

  • Lo sé, pero no estoy dispuesta a quedarme para ver si su humor mejora o empeora.

  • No te vayas, Carol. Yo te quiero.

  • Gio, no me lo pongas mas difícil. Porqué yo no se si te quiero, ya no se nada. Hasta hace un momento creía que me estaba volviendo loca por culpa de mis hormonas y ahora me entero de que es todo por culpa de un maldito vínculo. No se si te quiero a ti, o quiero a Arion o si quiero a Andrew...de verdad, no lo sé.

  • Me gustaría que fueras feliz.

  • Y a mi me gustaría ser capaz de amarte, de amarte como te mereces.

  • Me siento feliz con saber que te gustaría.

  • Eres increíble Gio...sabes que, bueno, al principio no te tomé muy en serio.

  • Normal...

  • Pero me hubiera gustado haberlo hecho, puede que si lo hubiera hecho ahora fuese todo diferente.

  • Eso jamas lo vamos a saber. ¿Qué vas a hacer ahora?

  • No lo se...hablar con Arion, se merece que se lo explique. Luego despedirme de Lucy...voy a irme a algún sitio, al menos un tiempo...no lo sé.

  • Si necesitas cualquier cosa...tienes mi numero, sabes que mi dinero continua siendo tuyo.

  • Lo sé Gio, gracias. Me gustaría que fueras conmigo pero creo que solamente nos causaría malestar a ambos.

  • Yo también lo creo, por eso no te lo he pedido. Ademas quiero quedarme con Andrew, tenemos que volver a poner en su sitio su carácter.

  • Suena bien.- Giovanni me abrazó y estuvo conmigo mientras yo terminaba de empacar mis cosas. Llené dos maletas y llegó la hora de partir.

  • Te llevaré hasta casa Arion.- me dijo.

  • Gracias.- cogió mis maletas y los dos salimos de mi habitación, estábamos en la puerta cuando Drácula vino y me miró con carita de pena.

  • Llevatelo.- dijo Gio.- es tuyo y eres a la que mas quiere.- yo solamente asentí. Gio me llevó con el mini hasta casa Arion.- bueno, supongo que esto es una despedida. Quédate con el coche, puede que lo necesites.- dijo con tristeza.

  • Pero no para siempre.- le dije, refiriéndome a la despedida.

  • Ven, dame un abrazo.- nos abrazamos.- ¿Puedo pedirte algo?

  • Claro ¿qué?

  • Bueno, en realidad son dos cosas. La primera es que quiero tener noticias tuyas de vez en cuanto.

  • Hecho.

  • Y la segunda...bueno ¿Puedo besarte? Dejame que me quedé con un buen recuerdo.- lo pensé un instante.

  • Sí, puedes besarme. También quiero que ese sea el recuerdo de nuestra despedida.


Nos besamos con tendreza, dulzura y tristeza. Gio acarició mi cara y apretó mi mano, después de eso se fue.

Me quedé unos minutos en el coche pero finalmente saqué fuerzas y subí a hablar con Arion:

  • ¡Carol! No te esperaba, pasa.- entré.- iba ver una peli, pero si prefieres podemos hacer otra cosa.

  • Debo hablar contigo.

  • ¡Que seria! ¿Sobre qué?- inspiré e hice la pregunta que no le había podido hacer ni a Gio ni a Drew.

  • Existe un vínculo entre un vampiro y su creador ¿cierto?

  • Sí, la mayoría lo rompe después de unos días.

  • ¿Puedes explicarme como funciona?

  • Claro, es simple, ese vínculo es unidireccional, es decir, solo se ve afectado el vampiro recién convertido, generalmente se usa para que el vampiro nuevo se sienta agusto y tranquilo con su creador y le ayude a acaeptarlo todo mas rápido.

  • ¿Es como si el creador te controlara?

  • No exactamente, no puede controlarte del todo pero si puede...como decirlo...influenciarte. Durante el tiempo que los dos vampiros están vinculados, el nuevo, es decir el que siente los efectos del vínculo se siente un poco dependiente de su creador.

  • Entiendo. ¿Puede utilizarse para confundir también?

  • Supongo que si... no lo se. ¿Por qué me preguntas sobre esto?

  • Sigo vinculada con Andrew.

  • ¿Qué?

  • ¡Arion yo lo siento tanto! Me he enterado hace un rato...

  • No te disculpes, no es tu culpa. ¿Pero por qué seguís vinculados?

  • No lo sé...Andrew está raro, obsesionado conmigo.

  • Ya...

  • Arion, hay algo mas que debo decirte.

  • ¿Qué?

  • Yo...bueno, hice el amor con Andrew una vez. Después de estar contigo. Yo...bueno creía que lo amaba.

  • ¿Y yo?

  • Arion, tu me gustas mucho, lo sabes. Pero siento que no soy capaz de amarte. Y no se si es por el vinculo con Drew o realmente por mi.

  • ¿Todo este tiempo has estado mintiendo?

  • ¡No! Arion yo adoro estar contigo, me siento bien a tu lado y me gustas, realmente me gustas. Pero siento que hay algo que falla...y no quiero que me odies por eso, porqué aunque no sepa si eres tu el amor de mi vida, te quiero.

  • No te odio, simplemente intento entender porqué no me lo dijiste antes. Sabes que te amo y que haría cualquier cosa por ti y entiendo que tus sentimientos sean confusos si Andrew ha estado manipulandote.- le cogí la mano.

  • Gracias por entender.

  • No tienes que darme las gracias. Pero dime ¿qué vas a hacer?

  • No lo sé, me he ido de casa. Solamente se que necesito alejarme de aquí.

  • ¿Dónde iras?

  • No lo se.- nos quedamos un momento en silencio.- ¿Cómo se rompe el vínculo?

  • Bastaría con que Andrew te diera voluntariamente una gota de su sangre. Vamos que dejara que le mordieras un poquito.

  • Pues si que lo veo complicado...

  • No te preocupes, Andrew entrará en razón.

  • Eso espero, Gio se ha quedado con él. Espero que no se maten.

  • Carol, no me importa a donde vayas, quiero ir contigo.

  • Arion...yo siento que debo hacer esto sola, necesito estar sola, al menos por un tiempo.

  • No te lo estoy pidiendo como tu pareja, quiero estar ahí para ti, como un amigo.

  • Lo sé. Pero por favor Arion, dame sólo un poco de tiempo...cuando sepa que voy a hacer te llamare, y si sigues queriendo venir conmigo te juro que te dejaré.

  • No es lo que quería...pero si es lo que tu necesitas adelante, hazlo.

  • Gracias.


Me despedí de Arion y le prometí que le llamaría, después de despedirme de él fui a despedirme de la única persona que no sabía si iba a volver a ver.

Llegué a casa Lucy, estaba sola y me recibió diciéndome que tenía resaca, no dejó de charlotear hasta que vio la expresión de mi rostro:

  • ¿Qué te pasa?- dijo.

  • Que me voy.

  • ¡Pero si acabas de llegar!

  • No me refiero a eso, lo que quiero decir es que me voy de la ciudad.

  • ¿Qué? ¿Por qué?- le expliqué lo que había pasado.- Oh Carol, no quiero que te vayas- me dijo sollozando.- ¿Qué voy a hacer sin ti?

  • Yo tampoco quiero dejarte, Lu. Pero debo hacerlo, necesito alejarme de aquí...un tiempo al menos.

  • Lo sé, pero aún así no quiero.- nos abrazamos durante mucho rato, con Lucy llorando sobre mi hombro. Finalmente, y después de mucho rato le dije que me iba.- Te voy a echar mucho de menos.- me dijo ya en la puerta.

  • Yo también a ti.

  • ¿Ahora con quién voy a ir yo de compras?

  • Puedes llamar a Gio.

  • Seguro...

  • Te quiero Lucy, no lo olvides.- la abracé.

  • Yo también te quiero.


Le di un beso en la mejilla y después de eso me fui. Subí al coche, rasqué las orejas de mi única compañía, Drácula y me marché. Me marché del lugar en dónde había vivido siempre, de la ciudad en la que estaban los únicos recuerdos que tenía con mis padres, del tiempo que había pasado con Arion, con Gio y con el Andrew amable y cariñoso, también con el idiota arrogante. Sentía que mi pecho se iba a partir pues había una profunda tristeza dentro de mi, pese a eso, no miré atrás.

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