Capitulo 7 (El secreto)

>> sábado, 10 de octubre de 2009

-¿Ya oíste los rumores?-
Levante la cara del lienzo que estaba haciendo para ver a Miranda y negar con la cabeza
-Dicen que hay un Duque en la ciudad.-
-¿un Duque?-
-Si, oí a padre hablar de ello con Charles-
-¿El esta aquí?- pregunte exaltada -¿Por qué nadie me aviso?-
-A eso vine yo- la fulmine con la mirada –Iba a decírtelo justo ahora, no me mires de esa forma-
Con un suspiro olvide mi enfado con ella, me pare a su lado y le di un pequeño apretón en su delicado hombro para después dirigirme a la sala de donde escuchaba el murmuro de una conversación.

-Lady Trohng dará una fiesta para el – decía Charles
-A la cual ya hemos sido invitados – presumió mi madre.
-Y no es la única que dará fiestas para el Duque – agrego padre – e oído que la mayoría de las familias principales darán una fiesta en su honor-
-Lo que yo no entiendo es a que vino a este pueblucho sin vida-
-Vamos Valeria, Cornwall no es un pueblucho-
-Si tú lo dices- concluyo mi madre con un tono despego
-Caroline, esta aquí – dijo Mortensen al divisarme
-Lord Mortensen- respondí caminando hacia el.
-Por favor llámame Charles, ya te lo he dicho muchas veces-
-Lo siento- me disculpe con una tímida sonrisa – Aun no me acostumbro a ello-
-Pues vas te vale que lo hagas- exigió madre.
-Espero que no le moleste mi visita – dijo Charles ignorando la intervención
-desde luego que no, me alegra verlo.-
Sonrío antes de decir –Cuando llegue la encantadora Miranda me mostró los jardines de su casa, desgraciadamente no pudimos concluir el recorrido con el arribo de sus padres, ¿quizá podrías terminar el recorrido tu?-
-Estaría encantada-
-Le diré a Millie que les prepare un canasta con bocadillos y te y de esa forma podrían realizar un pequeño picnic-
La idea de madre pareció encantarle a Charles ya que mostró una brillante sonrisa.

Cundo mi dama de compañía tubo lista la canasta, Charles la tomo y nos dirigimos a los amplios jardines, de la casa.
A pesar de que Lord Mortensen y yo llevábamos tres semanas de cortejo el aun me intimidaba, es decir me había llegado a acostumbrar a su presencia pero aun no me hacia a la idea de tomarlo como marido.

-El clima es calido-comento Charles mientras acomodaba un pequeño mantel para que nos sentáramos.
-Es verdad- respondí contemplando el paisaje que era hermoso.
Más tarde tendría que volver con mi material para hacer un lienzo.

Tome la mano que el me ofrecía y la use de apoyo para sentarme sobre la manta., cuando me acomode el se sentó a mi lado demasiado cerca para mi gusto. Tome la canasta y comencé a sacar las cosas pero me detuvo.
-La verdad no me apetece nada de eso, simplemente quiero platicar-
Asentí y durante los próximos treinta minutos escuche atenta todo lo que me decía.

-Sobre el Duque- dije cuando el termino una narración sobre su infancia – ¿que sabe sobre el?-
-La verdad no mucho, ni siquiera lo e visto, solo se que es el conde de Hampshire y que tiene un hermano... oh y que todos planean ganarse su favor, pero creo que eso ya lo escucho-
Me ruborice ligeramente, ante el hecho de que el supiera que había escuchado a hurtadillas

Lord Mortensen se acerco más hasta que tomo mi mano, mi instinto me gritaba que me alejara pero desgraciadamente no podía hacer ello.
-Eres hermosa ¿lo sabias?- se inclino hacia mi para acariciar mi mejilla con sus nudillos, gesto que me hizo estremecer –Tan delicada… podría pasarme el resto de mi vida cuidando de ti, complaciéndote-
Sus palabras me hicieron temblar pero no de alegría mas bien lo contrario, sabia que esto tenia que pasar tarde o temprano, pero eso no evito que casi soltara un grito cuando se inclino hacia mi, tanto que pude sentir su aliento calentar mi rostro, trague con fuerza cuando sentí sus labios rozar los míos.

Charles Mortensen había cerrado los ojos y estuve muy tentada a alejarlo de mí, pero se suponía que yo tenía que aceptar su beso, después de todo iba hacer mi futuro marido. Con mansedumbre cerré los ojos y lo deje que presionara mis labios bajo los suyos.

Sus labios eran duros a comparación con los míos, el medio suaves y castos besos mientras que yo permanecía con los labios firmemente cerrados, el entre abrió sus labios y sus dientes suavemente me incitaban a abrir los míos.
Afortunadamente no tuve que hacerlo, pues un cotilleo comenzó oírse.

Aliviada y apenada puse distancia entre nosotros y me gire hacia donde provenía el murmullo para encontrar a Miranda con su amiga Emma Kryaan.
Charles se paro educadamente para saludarlas, no sabia si su presencia le molestaba ya que como siempre lucia su mascara de rigidez.
-Señoritas Buenas tardes – dijo en tono seco.
-No sabíamos que estaban aquí- se escuso Miranda
-Estábamos teniendo un picnic – dije el haciendo un gesto hacia la canasta.
-¿Quieren acompañarnos?- pregunte rápidamente
Lord Mortensen se giro rápidamente hacia ami, pero no puso queja alguna, mientras que las jóvenes se sentaban ami lado.

Ambas lucían una enorme sonrisa y cuando les pregunte sobre su excitación me contestaron que estaba radiando de felicidad por que se les dejaría asistir al baile que ofrecía Lady Trohng para el Duque.
No era algo que me sorprendiera ya que ambas pronto cumplirían 16 años y era hora de que comenzaran a lucirse entre la sociedad para encontrar un buen partido.
Solo esperaba que Miranda pudiera encontrar a alguien al que amara y que no tuviera que casarse por dinero.

-Madre ha dicho que mañana iremos a buscar un vestido para mi- comento Miranda mientras que yo acariciaba su cabello.
-Te envidio –dijo Emma con un mohín de nariz –Yo tendré que usar unos de los viejos vestidos de Lily-
-Lucirás bien- dije para subirle el animo
-Claro que tú lucirás hermosa Caro, ¿no piensa lo mismo Lord Mortensen?-
Charles me hecho una mirada lasciva que me hizo sonrojar.-Tienes razón Emma lucirá hermosa como siempre-
-¿Cómo creen que sea el Duque?- pregunto Emma
-Yo creo que será guapísimo, elegante y con un toque de cierto misterio- Reí ante la fantasía de Miranda - ¿Cómo te lo imaginas tú Caro?-
-Bueno... no me imagino, pero se que será muy educado y como bien dijiste elegante-
-También apuesto- reafirmo Miranda – me lo imagino con unos hermosos ojos de color claro, un cabello largo que llevara recogido en una coleta y su cuer...—
Lord Mortensen se aclaro ruidosamente recordándole a Miranda su presencia, ella se ruborizo ligeramente y cambio rápidamente el tema.

Pasamos un par de horas mas charlando con las debutantes y cuando el sol se puso Lord Mortensen se disculpo con nosotras pues tenia un compromiso que tenia que atender inmediatamente.
El resto del día me oculte en mi habitación pues estaba apenada por lo que había pasado entre Lord Mortensen y yo, siempre había soñado con un príncipe azul que me amara eternamente y en mis mas atrevidas fantasías ese príncipe me había besado de una manera posesiva reclamándome solo para el, pero estaba claro que Charles Mortensen no era mi príncipe azul, además su beso me había hecho sentir sucia, como si estuviera haciendo algo indebido.

Me deje caer en la cama mientras pensaba en lo que había pasado, odiaba tener que estar con Mortensen pero así me habían educado, tenia que ser amable y dulce, de buenos modales, y dócil como un cordero, por ello estaba agradecía que Miranda nunca acatara las ordenes y rezaba por que ella se viera libre para entregar su corazón a quien ella quisiera.
Recordé sus fantasías con el Duque y reí, yo jamás fui como ella y ahora que mi vida estaba a punto de cambiar me odie por eso, yo jamás fui y ni seré imprudente y ni viviría mis propios sueños.
Me hubiera gustado tener una vida más temeraria y que me importara un bledo lo que la sociedad dijiera de mí, me hubiera gustado ser más atrevida.
Con ese pensamiento en la cabeza la imagen de Andree apareció en mi mente, si hubiera sido mas atrevida hubiera salido con el a pesar de no tener ni idea de quien era, quizá si fuera Miranda hubiera salido en su búsqueda.

Apenada por mis propios pensamientos me levante de la cama y fui hacia la jofaina de cerámica, tome la garra de agua que Millie había dejado ahí y me moje la cara para bajar el calor que sentía.
Después de eso fui hacia mi balcón donde tenía mis pinturas, estuve tentada a salir a pintar el jardín como me lo había propuesto esta tarde, pero el lugar de ello me decidí a terminar el lienzo que estaba haciendo.
Al principio estaba haciendo el retrato de Merrick el viejo jardinero de mi casa pero mientras fui trabajando en el, rostro del anciano cambio al rostro de un joven con ojos marrones claros.

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