MAS VAMPIROS...AN

>> jueves, 1 de octubre de 2009


17.CAMBIOS.


ANDREW.


Mientras sentía el dulce sabor de su sangre correr por mi boca, noté como ella se ponía rígida y que luego perdía el conocimiento ¡OH MIERDA! ¡MIERDA, MIERDA! Se estaba transformando. Estúpido, Andrew estúpido.

Me quedé a su lado mientras se transformaba, enseguida pude ver como se aclaraba su siempre bronceada piel y como su cuerpo cambiaba adquiriendo así la perfección. Finalmente después de una hora y media o quizá dos concluyó su transformación. Ella abrió sus ojos clavándolos en mi:

  • ¿Drew?

  • ¿Cómo te sientes?- le pregunte seriamente preocupado.

  • Rara...¿Tu? Recuerdo que me mordiste.

  • Lo hice...y lo lamento, cielo.

  • ¿Por qué? No me ha sucedido nada.

  • Si lo ha hecho. Te he transformado.

  • ¿Quééé?

  • Lo siento, yo no sabía que esto iba a suceder.

  • ¿Cómo que no lo sabías? ¡coño me has mordido!

  • Cuando muerdes a alguien no tienes manera de saber si se va a transformar.

  • ¿Por qué no?- dijo alterada.

  • Alba cálmate.- le dije utilizando el vínculo para que se calmara.

  • Está bien, perdona. Explicame.

  • Pues...cuando mordemos a un humano no suelen cambiar, solamente unos pocos lo hacen, nadie sabe porqué sucede, puede que se deba a una alteración del ADN o a una broma del destino...no te lo puedo decir con exactitud.

  • Vale, ahora dime que mas necesito saber.

  • Bueno, has cambiado físicamente.

  • ¿Qué? Se levantó aún desnuda y fue a mirarse al espejo que tenía colgado en la puerta del armario.- ¡Wow!- dijo.

  • Ahora eres incluso mas hermosa.

  • Ya veo, pero he perdido mi bronceado.

  • Sí...es lo que tiene ser vampiro.

  • Bueno...dime ¿voy a necesitar sangre?

  • Sí.

  • ¿Humana?

  • Sí, pero no te preocupes, no vas a lastimar a los humanos y después de alimentarte de ellos puedes hipnotizarlos para que no recuerden nada.

  • ¿Cómo hipnotizarlos?

  • Tienes que mirarlos a los ojos y decirles muy claramente lo que quieres que hagan. Es instintivo, ya lo veras.

  • Vale ¿Soy inmortal?

  • Lo eres.

  • ¿No puedo morir de ninguna forma?

  • Por decapitación, lo cual es prácticamente imposible si no lo hace otro vampiro. Y bueno, por falta de alimento, si dejas de beber sangre regularmente pierdes la cordura y finalmente mueres.

  • ¿Nada mas?

  • Tienes que tener cuidado con el agua bendita. No te matará pero te quemará y eso es doloroso.

  • ¿Y puedo salir al sol?

  • Alba, mi amor ¿Cuántas veces me has visto al sol?

  • Oh, cierto.

  • Bueno...¿tienes hambre?

  • Sí, pero de ti.


Alba me rodeó el cuello con sus brazos y me besó ardientemente, luego hizo que me tumbara en la cama y se dedicó a juguetear conmigo durante horas.

Mas tarde...mucho mas tarde, la acompañe a comer.



CAROL.


Después de la marcha de Arion me quedé bastante mal, estuve unos días bastante triste y deprimida. Intenté hacer una vida normal, ir a clase, a trabajar (hacía de canguro a una niña de 5 años) pero lo hacía sin ganas, por obligación. Mis amigos intentaron animarme cuando vieron que algo me pasaba pero yo solamente tenía ganas de estar sola. Necesitaba algo de tiempo para mi misma, para reflexionar.


Era miércoles y yo me dirigía a recoger a la pequeña Sophie al colegio. Llegué y me puse a esperar a que saliera junto a las madres y otras canguros, finalmente sonó el timbre y Sophie hizo acto de presencia entre muchos otros niños, enseguida vino hacía mi, yo me agaché y ella me dio un beso en la mejilla. La cogí de la mano y nos fuimos. Fuimos al parque en donde le di su merienda y después jugamos un rato. Después de eso fuimos a su casa en donde hizo sus “deberes”, luego la metí en la bañera, le di la cena y la acosté. Cuando estaba terminando de acostarla llegaron sus padres, me saludaron y fueron enseguida a darle un beso. Sus padres la querían mucho pero por su trabajo no podían pasar mucho tiempo con ella, Eleonora era diseñadora de moda y Olivier fotógrafo:

  • ¿Todo bien, Carol?- me pregunto Eleonora.

  • Sí, no quería meterse en la bañera, pero al final la he persuadido.

  • Muy bien. Gracias Carol.

  • De nada, hasta mañana.

  • Es tarde ¿quieres que Olivier te acerque?

  • No hace falta que os molestéis.

  • No es ninguna molestia, vamos te llevaré.- dijo Olivier amablemente.

  • Bueno...gracias.- no quería parecer desagradecida.

  • Enseguida vuelvo.- le dijo Olivier a su esposa. Bajamos a la calle.-¿Te importa ir en moto?- me preguntó.

  • En absoluto.

  • Bien, es que a Ele no le gusta mucho y casi no puedo disfrutar de ella.

  • Bueno, es un poco incomoda y mas si vas con faldas como Eleonora.

  • Cierto.- subimos a la moto.-¿Dónde vives Carol?

  • En Faubourg Saint Germain.

  • Vaya.- dijo sorprendido.-Después de un rato llegamos hasta mi calle, le fui indicando todo el rato y finalmente se paró delante de mi edificio.-¿Así que vives aquí?

  • Pues si.

  • ¿Vives con tus padres?

  • No, mis padres murieron hace poco mas de dos años, vivo sola.

  • Vaya, lo siento.

  • No importa, voy haciéndome poco a poco a la idea de que no los voy a volver a ver.

  • Debe ser duro para ti, estar sola siendo tan joven.

  • Hay días que si, pero en general lo llevo bastante bien.

  • Bueno, seguro que una chica tan guapa como tu no esta sola. Seguro que tienes novio.- la conversación estaba adquiriendo un camino que no me gustaba nada.

  • La verdad es que no, pero tampoco necesito uno. Bueno Olivier, gracias por traerme.

  • De nada.

  • Hasta mañana.

  • Espera.- me dijo.- ¿No vas a invitarme a subir?- ¡Mierda! Se estaba insinuando.

  • No creo que sea una buena idea. Tengo mucho que estudiar y he de sacar al perro, cenar...ya sabes. Además, Eleonora debe estar esperándote para cenar.

  • Claro.

  • Bueno, adiós y gracias otra vez.


Me dirigí al portal sin dejarle tiempo para que me digiera nada mas. Abrí y subí rápidamente. Drácula estaba esperando para que le sacara pero decidí esperar un rato. No quería arriesgarme a bajar a la calle y que Olivier se encontrara aún allí. Espere durante un rato, mientras puse una colada, y luego después de comprobar la hora saqué a pasear a Drácula.

Estaba furiosa porque no lograba entender como un hombre que lo tenía todo, una mujer fantástica que se veía que estaba enamorada de él y una hija adorable podía insinuarse a otra mujer solo porqué esta le atraía físicamente. Realmente estaba empezado a odiar mi aspecto y el efecto que provocaba en las personas.

Después de pasear a Drácula volví a casa aún pensando en mis cosas. Estaba subiendo las escaleras cuando sonó mi móvil, era Giovanni. Cuando vi su nombre en la pantalla me dio un vuelco el corazón, dudé unos segundos pero al final contesté:

  • Hola.- le dije.

  • Hola Carol ¿cómo estás?

  • Bien, contenta de oír tu voz.

  • Yo también estoy contento de hablar contigo. Pero quiero que me digas la verdad ¿Estas tiste? He hablado con Arion y me contó sobre la visita.

  • Ya me lo imaginaba...y bueno, la verdad es que si, me siento triste y también un poco sola. Te echo muchísimo de menos, Gio.- de repente me entraron unas terribles ganas de llorar y la angustia se apodero de mi.

  • Lamento oír que estas triste.

  • Lo sé, y siento contarte esto a ti porque no quiero preocuparte. Pero siento que eres el único al que realmente se lo puedo decir.

  • No se te ocurra dejar de contarme tus problemas, Carol. Te quiero y me preocupo por ti siempre, quiero saber como estás y también todas las cosas que te pasan. Quiero que me llames cada vez que lo necesites, ni se te ocurra pensar que puedes molestarme.

  • Gracias Gio.- dudé un segundo, pero finalmente de lo dije.- Gio, tengo ganas de verte.

  • Y yo a ti.

  • Me preguntaba si te importaría venir a verme.

  • Estaré encantado de venir a verte.

  • ¿De verdad?

  • Pues claro tonta. ¿Te parece que venga el fin de semana?

  • Por favor.

  • Hecho. Ahora mismo voy a reservar un vuelo. Te mandaré un mensaje con la hora de mi llegada.

  • Vale.

  • Espero que no te arrepientas de haberme pedido que venga a verte. Porque yo tengo unas ganas locas de achucharte.

  • Espero que lo hagas.

  • Nos vemos pronto.

  • Un beso.


Colgamos el teléfono y extrañamente después de hablar con Gio me sentí en paz. Le vería ese fin de semana, le abrazaría fuerte y el me haría sentir mejor. Sin duda Giovanni era mi ángel.



GIOVANNI.


Me alegró haber llamado a Carol, su voz había devuelto la alegría en mi. Y pronto la vería...¿Cómo la encontraría? Se que físicamente no habría ningún cambio pero habían pasado dos años y seguramente habría madurado ¿la encontraría mas mujer? ¿mas segura?

Era tarde de manera que tendría que esperar a por la mañana para reservar el vuelo. Me pasé toda la noche de un lado para otro de la casa. Nervioso, impaciente, contento...


Por la mañana fui a la agencia de viajes y reservé mi vuelo, solo ida. Luego le mandé un mensaje a Carol con la hora de mi llegada. Ella me respondió diciéndome que vendrá a recogerme al aeropuerto.

Después de eso me fui a abrir el bar, estuve un rato solo sirviendo a ya los habituales clientes y luego, después de un rato apareció Arion:

  • Buenos días.- me saludó contento.

  • Si que traes buen humor.

  • Bueno, ayer tuve una “cita” con la chica de la servilleta.

  • Me alegro por ti, pero de verdad no quiero oír tus proezas sexuales.

  • Has preguntado.

  • Vale, pero ya no quiero saber nada mas.

  • Esta bien...pero eres un aguafiestas.

  • Sí, si...lo que tu digas. Oye Arion, ¿puedo pedirte un favor?

  • Puedes pedírmelo, pero puede que no te lo haga.

  • Que simpático.

  • Lo sé. Dime ¿de qué se trata?

  • Voy este fin de semana a ver a Carol.- esperé para ver su reacción. No hubo ninguna.

  • ¿Y?

  • Bueno, pues me preguntaba ¿si podrías tu hacerte cargo del bar por unos días?

  • Claro, sin problemas.

  • ¿Sí?

  • Sí.

  • Pensaba que ibas a enfadarte.

  • ¿Por qué? ¿Porqué vayas a ir a ver a Carol?

  • Sí.

  • Bueno, no te negaré que me toca un poco las pelotas. Pero creo que es a ti a quien ella realmente necesita. Yo ya he renunciado a ella. Supongo que tu la quieres mas que yo, porque de no ser así yo no habría desistido.

  • Puede que tengas razón.

  • Si, es algo que odio, pero normalmente tengo siempre razón.


Puse los ojos en blanco y Arion se rió.

Llegó el viernes y me fui al aeropuerto para coger el avión hasta París. Le había dicho a Andrew esa misma mañana que me iba, Drew estaba mas raro que nunca y no me pregunto ni siquiera a dónde iba.

En el avión no podía dejar de pensar en Carol, en que la vería en pocas horas. Estaba nervioso y eso era estúpido. A mi lado, en el avión había una mujer que no dejaba de parlotear pero yo no escuchaba, estaba demasiado metido en mis propios pensamientos.

Al fin el avión empezó a descender y finalmente aterrizamos, ansioso bajé del avión tan pronto pude y recogí mi equipaje, salí de la terminal y entonces la vi, a ella, mi amor. Tan hermosa como siempre.


1 susurros:

KHIMAIR 5 de octubre de 2009, 16:20  

Hola bella, necesito que con calma leas esto, y que me postees una respuesta, .http://reflectionsfictitious.blogspot.com/2009/10/blog-project.html

te espero gracias

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