MAS VAMPIROS...AN

>> miércoles, 21 de octubre de 2009


19.ALBA.


Arion.

La proposición, mas bien dicho la suplica de Megeara me hizo sonreír. Le dije la verdad, que me moría de ganas de llevarla a mi casa y así lo hice. Llegamos después de unos minutos, demasiados para mi gusto, pero el trafico estaba horrible. En cuando cerré la puerta Meg se lanzó a besar mis labios. Jadeé por la fiereza de su beso pero se lo devolví mas que encantado, nos besamos como si nos fuera la vida en ello y nos desnudamos rápidamente, la verdad es que rasgamos nuestras ropas. Meg era apasionada y fiera, eso me gustaba, me gustaba que fuera ella la que se encargara de la situación, me tiró encima del sofá y se puso encima de mi, sus labios no se separaron de mi piel ni un solo segundo y tampoco mis manos de su piel...me dio un dulce beso en la boca antes de conducirme a su interior. ¡Por Zeus! ¡Esa mujer me volvía loco.

Ambos gritamos de placer al unisono, ese había sido sin duda el mejor orgasmo de mi existencia. Meg se desplomó sobre mi y me beso suavemente:

  • ¡Wow!- dijo al lado de mi oreja.

  • Perdona, pero eso debería decirlo yo.- le reproché.

  • Bueno, tu puedes decirlo luego.

  • Eso me parece bien.


Nos pasamos el resto de la noche haciendo el amor, cosas de adultos... ¡no os lo pienso contar! Solo diré que fue la mejor noche de toda mi existencia. Realmente Megeara me gustaba mucho.

Se hizo de día y por desgracia tenia obligaciones que atender, debía ir a abrir el bar de Gio, maldito Gio. Esperaba que estuviera aprovechando bien el tiempo con Carol porque si no yo mismo le iba a arrancar la cabeza por hacerme separar de una criatura tan maravillosa:

  • No importa.- me dijo Megeara cuando le dije que tenia que ir a abrir el bar.

  • Vaya gracias.- le dije dolido.

  • No seas tonto.- me besó.- lo que quiero decir es que yo también tengo que hacer cosas.

  • ¿Cómo qué?

  • Si te lo digo tendré que matarte.

  • Oh bueno, entonces no me lo digas.


Nos vestimos sin muchas ganas y nos despedimos con un apasionado beso. Llegué al bar aun pensando en Megeara y en todo lo que habíamos hecho. Megeara me gustaba de verdad y quería llegar a conocerla a fondo y para eso necesitaba que el gondolero volviera pronto de París.



CAROL.

Des de que Gio había venido a visitarme me sentía feliz y mucho mas activa de lo que había estado esos dos últimos años. Habíamos pasado unos días geniales y estaba sintiendo cosas nuevas hacía él. Cosas que no había sentido nunca antes por nadie.

  • Carol ¿me estas escuchando?- me dijo Daniela en clase.

  • ¿Eh?

  • Te decía que si tienes planes para esta noche.

  • Pues...Gio me dijo que quería ir a la opera, pero no se si habrá conseguido entradas.

  • ¿Gio? ¿Y ese quién es?- mierda no les había contado nada sobre Giovanni y ahora se lo había soltado todo sin pensar.

  • Ah bueno, es un amigo que está de visita.

  • Claro...un amigo.- dijo pícaramente.

  • Pues si, es sólo un amigo.-le dije frustrada.

  • Eso no ha sonado muy bien. Explicame porqué ese tono.

  • Por nada.

  • Carol...


No pude decirle nada mas pues la chica que se sentaba delante de mi se giró y nos mandó callar. Yo lo gruñí puesto que era una engreída pero nos callamos.

Al terminar las clases Daniela estaba dispuesta a retomar la conversación pero yo la corté. Me dijo que si no tenía planes que esa noche habían quedado para ir a tomar algo, que llamara si me apetecía ir. Me despedí de mis amigos y me fui a casa. Ahí estaba Gio, estaba viendo la tele. Dejé mi bolsa y me senté a su lado, él puso su mano en mi rodilla y me dio un pequeño apretón:

  • ¿Qué tal el día?- me preguntó.

  • Regular ¿y el tuyo?

  • Aburrido.

  • ¿Has conseguido entradas para la opera?

  • Sí pero para el viernes.

  • Vale.

  • ¿Qué quieres hacer hoy?

  • Mis amigos me han dicho de ir a tomar algo ¿te apetece?

  • Claro.

  • Pues voy a llamarles.


Quedé con Daniela que nos veríamos a eso de las siete. Giovanni y yo estuvimos en casa casi toda la tarde, salimos para pasear a Drácula y luego nos fuimos a encontrarnos con mis amigos. Cuando llegamos estaban sentados en una mesa tomando unas copas. Les presente a Giovanni, ellos lo saludaron de buena gana y nos sentamos con ellos. Hablamos, hablamos y hablamos...por lo que pude ver Giovanni les caía bien. Estuvimos un rato mas allá y luego nos fuimos a otro bar.

De camino, Daniela, que iba un poco pasada en copas iba hablando con Giovanni, cogida de su brazo y para mi vergüenza la decía:

  • Oye ¿Y que intenciones tienes con Carol?

  • ¿Yo? Ninguna, Carol es mi amiga.

  • ¡Pues muy mal!

  • ¿Por qué?

  • ¡Pues porque a Carol le gustas, bobo!

  • Claro...- dijo Gio irónicamente.

  • Oye, conozco a Carol des de hace dos años y jamas la había visto mirar a nadie como te mira a ti.

  • ¿Sabes que creo yo?

  • ¿Qué?

  • Que has bebido demasiado.

  • Puede, pero ya sabes que los niños y los borrachos siempre dicen la verdad.

  • Daniela, ven.- le dije. Ella le guiñó un ojo a Gio y vino hasta mi.- ¿Por qué no te callas un rato?

  • ¿Me has oído?

  • Sí, yo y todo París. Vas dando gritos.

  • Upps, lo siento.

  • Mas lo vas a sentir.


Giovanni me miró divertido y me dedicó una sonrisa encandiladora ¡Jesús, María y José! No se como diablos lo hacía Giovanni para parecerme mas sexy cada minuto que pasaba a su lado. Si la cosa seguía así iba a volverme loca.

La noche siguió sin muchos incidentes. Bueno...Elliot estuvo a punto de pelearse con un tipo que le tocó el culo a Gabrielle, suerte que Ludovic y Gio le sujetaron, bueno, suerte de Gio, porque no le dejo moverse ni un milímetro. Después de eso seguimos un rato mas en el bar y luego nos fuimos a nuestras respectivas casas.


Cuando Giovanni y yo llegamos a casa él se tumbo en el sofá cuan lardo era, yo me quité los zapatos, no porqué me dolieran los pies, si no porque me gustaba el tacto de la alfombra debajo mis pies. Me quité también las medias y me senté en el suelo, delante de Gio. Él acarició mi pelo y yo le sonreí. En ese momento lo tenía claro, muy claro. Jamás en toda mi vida había estado mas segura de algo:

  • Gio.- le dije seria.- te amo.

  • Y yo a ti pequeña, y yo a ti.


Acerqué mis labios a los suyos y nos besamos. Giovanni me beso suave y delicadamente. Sus labios apenas eran como el roce de una pluma encima de los míos, pero ese beso me deshizo. Estaba yo en la gloria cuando de pronto Giovanni detuvo el beso:

  • ¿Qué sucede?- le pregunte.

  • No podemos hacer esto, Carol.- me dijo.

  • Si podemos Giovanni, no hay nada que nos lo impida.

  • El vínculo.- dijo.

  • Olvidate del vínculo, yo quiero estar contigo. ¡Te quiero a ti!

  • Eso no lo puedes asegurar.- me levanté de un salto y me puse encima de él a horcajadas.

  • Giovanni Di Martino.- le dije cogiéndole la cara para que me mirara.- Te quiero, y no me preguntes por qué, pero no había tenido algo tan claro en toda mi vida. Tu eres mi todo, mi otra mitad, no puedo pasar ni un solo segundo mas sin ti.


Y dicho eso, Gio sonrió y me dio un fiero beso. Le besé yo también y le arranqué su camisa, mis labios pasaron de su boca, a su cuello, y de su cuello a su pecho. Sus manos recorrían mi cuerpo y yo no podía evitar dejar escapar de mi boca jadeos de placer. Este hombre era increíble, me estaba volviendo loca y solamente me estaba acariciando por encima de la ropa. Con un pequeño embiste, Giovanni rodó sobre si mismo y caímos ambos al suelo, él encima de mi. “Au” me quejé en broma y sentí como el se reía en mi garganta, luego me besó ahí y puso sus manos en mis muslos por debajo del vestido. Sus manos fueron subiendo por mi cuerpo y mi vestido con ellas, su tacto hacía que me estremeciera. Ahora sus manos estaban en mi cintura y subiendo. Estiré mis brazos por detrás de mi cabeza para que Giovanni terminara de quitarme el vestido, él así lo hizo. Luego acarició mis pechos con sus manos, eso me hizo jadear mas fuerte, paso su dedo indice por debajo del tirante de mi sujetador y lo rompió, luego hizo lo mismo con el otro. Besó el comienzo de mis pechos y yo no pude hacer otra cosa que no fuera aferrarme mas fuerte a él, pasó su lengua de mi escote hasta mi cuello y después desgarró con sus dientes lo que quedaba del pobre sujetador. Me dio un breve beso en los labios antes de ponerse a jugar con su lengua en mis pechos. Me estaba volviendo loca, busqué con mis el borde de sus pantalones y introduje mis manos en ellos, primero agarré fuerte su trasero ya que me invadió una fuerte oleada de placer a causa de lo que él estaba haciendo, suavicé mis manos y pude apreciar que Giovanni tenía el culo mejor formado de toda la historia, le acaricié el culo y la espalda durante un rato y después introduje mi mano en la parte delantera de sus vaqueros. ¡Yeah! Giovanni estaba tan excitado como yo y dio un respingo cuando empecé a acariciarle. Busco mis labios y mientras me deba el mejor beso de mi vida también puso su mano debajo de mis braguitas. Después de eso ni él ni yo pudimos soportarlo durante mucho rato mas, nos quitamos la poca ropa que nos quedaba y él entró en mi. Con cada uno de sus embistes yo me sentía mas llena de dicha y cuando alcanzamos el clímax los dos juntos sentí que estaba tocando en el cielo y que él era mi ángel.



MEGEARA.


Después de estar con Arion me sentí completa. Ese hombre era sin duda una maravilla y para mi propia vergüenza sentí que me había enamorado de él. ¡Por los Dioses Megeara! ¿Qué estás diciendo? Apenas lo conoces dijo una voz en mi interior. Y si, puede que es voz tuviera razón y que apenas conociera a Arion pero sentía que había conectado con él y que mi vida de ahora en adelante se vería vacía si él no estaba a mi lado.


Llegué a casa de Andrew pensando aún en Arion, en sus besos...en sus caricias...al principio estaba tan ensimismada en mis pensamientos que no detecté ese nuevo olor a vampiro. Cuando me di cuenta olfateé mejor y me di cuenta de que ese nuevo olor estaba impregnado por toda la casa, yo era muy buena con mi olfato y estaba casi segura que el olor era de mujer, curioseé un poco y el olor era mas fuerte en la habitación de Andrew, y no solo eso ahí se mezclaba con el suyo ¡Puag! Andrew había tenido fiesta.

Fui al cuarto de Carol y me cambie de ropa, estaba abrochándome unos vaqueros cuando oí el sonido de un motor. Terminé de vestirme pensando en que sería Andrew y bajé deprisa las escaleras, justo cuando bajaba el ultimo peldaño se abrió la puerta, entró Andrew seguido de una vampira, la dueña del olor que estaba por todos lados:

  • Hola Meg.- me dijo Andrew algo incomodo.

  • Buenos días.- le respondí yo. Como vi que no nos presentaba saludé a la chica.- hola.- le dije.- Soy Megeara.

  • Yo soy Alba.- me dijo con una sonrisa.- encantada.

  • ¿Alba? No había oído hablar de ti.- le dije recelosa.

  • Supongo que no.- dijo mirando a Andrew.- apenas llevo unos días como vampira.- me dijo.

  • Ah.- exclamé. Mire a Andrew quien parecía aún mas incomodo.- ¿La transformaste tu?- le pregunte a Andrew.

  • Si...

  • Vaya. ¿Y cómo te sientes, Alba? Si quieres hablar con una mujer, aquí me tienes. Estos hombres son un desastre.

  • La verdad es que si lo son.- dijo acariciando tiernamente el brazo de Andrew. Él le dedicó un linda sonrisa.- pero tranquila Meg, creo que estoy bien. Todo me parece un tanto surrealista, pero creo que podré acostumbrarme a ello siempre y cuando Drew esté a mi lado.

  • Voy a estarlo.- le dijo él, su tono era sincero.

  • Bueno, tórtolos.- dije sonriendo.- los dejo solos.

  • ¿Te vas?- dijo Andrew.

  • Si, tengo que hacer un par de cosas.

  • Bueno pues nos vemos.

  • Sí.- le dije.- y encantada de conocerte Alba.

  • Igualmente.- y me dio un abrazo.


Salí de la casa aun sorprendida por la calidez de Alba, era una chica muy dulce y estaba clarísimo que estaba enamorada de Andrew. Por la forma en que él la miraba pude ver que también lo estaba. Me pregunté como era que estando tan enamorado de esa chica siguiera sin dejar en paz a Carol. Dejé de pensar en ello y fui a hacer mis cosas.


Por la tarde no podía soportarlo mas, quería, no, necesitaba ver a Arion así que fui hasta el bar de Gio. Ahí estaba él, imponente y tremendamente sexy, me acerqué a él que me estaba mirando con una enorme sonrisa y le di un beso. Él me lo devolvió y yo tuve que controlar mis impulsos pues no estábamos solos:

  • ¿Qué tal el día?- me dijo.

  • Bastante bien. ¿Y el tuyo?

  • Largo y odioso.

  • Vaya ¿Por qué?

  • Pues porqué me he tenido que pasar el día aquí cuando lo que mas deseaba era pasarlo a tu lado.- sus palabras me derritieron.

  • Tenemos una larga noche por delante.- le dije. Hablamos durante un rato mas sobre nosotros y entonces le comenté mi encuentro con Drew y Alba.

  • Ah si.- dijo Arion al oír el nombre de Alba.- es la novia de Andrew.

  • Es muy simpática- dije.

  • Si.- estuvo deacuerdo.- no la conozco mucho, pero si me lo parece.

  • Y guapa.- dije para ver cual era su reacción.

  • No esta mal para ser humana.- dijo.

  • ¿Humana? Es vampiro, Arion.

  • ¿Qué? ¿Des de cuando?

  • Dijo que hace unos días.- le expliqué.

  • No lo sabía...-comentó- espera ¿la ha transformado Andrew?

  • Megeara ¿Sabes lo que eso significa?



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